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El salvaje vestuario del Real Madrid
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El salvaje vestuario del Real Madrid

Desplantes, enfados, desprecios y, como culmen del despropósito, violentas peleas. Las broncas entre compañeros son habituales en los vestuarios de cualquier equipo de fútbol, pero el ingente número de las mismas y el nivel de tensión alcanzado esta temporada en un club de élite máxima como es el Real Madrid es algo que no se recuerda. La lista de episodios de desavenencias destaca sobremanera en un curso donde, además, el conjunto blanco presenta una pobre nota deportiva final. Finalizado el primer partido de la fase de liguilla de la Champions, 16 de septiembre, Valverde hace un reproche táctico a Xabi Alonso, entonces entrenador madridista: «Me he ganado mi lugar en el centro del campo, el míster sabe que no me gusta jugar mucho de lateral». En la siguiente cita europea, ante el Kairat, el uruguayo fue suplente y exhibió su enfado por tal circunstancia cuando le tocó calentar, con absoluta desgana, en la banda. No había finalizado septiembre cuando brotó el segundo conflicto. El Atlético vapuleó al Madrid en el primer derbi (5-2), buena parte de las críticas destacaron la mala actuación de Bellingham, y una semana más tarde, ante el Villarreal en casa, el inglés fue suplente. Salió por Güler en el minuto 60 y no le sentó ni medio bien. Se enfadó con Xabi Alonso al considerar que le había señalado públicamente como máximo responsable de la abultada derrota en el Metropolitano. Para muchos, el origen de todo lo que vino después data del 26 de octubre, cuando Xabi Alonso decide sustituir a Vinicius en el minuto 72 del clásico de la primera vuelta liguera ante el Barça jugado en el Santiago Bernabéu. «¿Yo?, ¿Yo?, ¿Yo?», preguntó al aire visiblemente molesto el brasileño. De camino a la banda, donde le esperaba Rodrygo, su paisano y sustituto, fue gritando, haciendo aspavientos y gestos con un ostensible enfado que le llevó incluso a soltar un «¡a tomar por culo!». Ya fuera del campo, en lugar de permanecer en el banquillo junto a sus compañeros, se metió en el túnel que llevan a los vestuarios dejando un último exabrupto: «¡Me voy del equipo, me voy del equipo!». El 7 de diciembre, en el partido contra el Celta, también en el Bernabéu, Mbappé sufre una lesión en la rodilla izquierda. Los servicios médicos se confunden de pierna, dan un diagnóstico erróneo y el delantero francés sigue jugando con molestias en la citada rodilla contra el Alavés, el Talavera (Copa) y el Sevilla. El Madrid recuperó al doctor Niko Mihic como responsable sanitario del club y Mbappé, harto de esperar soluciones durante tres meses, se va a Francia a comienzos de marzo para ser tratado por un especialista de su país. El 12 de enero el Real Madrid anuncia oficialmente la destitución de Xabi Alonso y la llegada al banquillo del primer equipo de Álvaro Arbeloa, hasta entonces entrenador del Castilla. El técnico salmantino suaviza las desavenencias existentes con los principales jugadores extranjeros. Sin embargo, el sofá gris de su despacho donde dice solucionar esos asuntos personales y disciplinarios parece no funcionar cuando se sientan en él los futbolistas españoles. Así, en las últimas semanas se han sucedido los enfados de Carreras, Asencio, Carvajal y Ceballos con el entrenador blanco. El 10 de febrero los jugadores del Real Madrid compartieron mesa en un restaurante durante una cena que se denominó 'de conjura'. La paz apenas duró unas horas. A la mañana siguiente, durante el entrenamiento en Valdebebas, Rüdiger le propinó una bofetada a Carreras tras una discusión entre ambos. Tuvieron que pasar tres meses hasta que este miércoles (6 de mayo) el defensa gallego confirmó el sopapo: «Respecto al incidente con un compañero, se trata de un asunto puntual sin relevancia que ya está zanjado. Mi relación con todo el equipo es muy buena» El domingo 3 de mayo, diez minutos antes del comienzo del Espanyol-Real Madrid de Liga, el avión privado de Mbappé aterrizaba en Barajas . El francés y su pareja, la actriz española Esther Expósito regresaron de un viaje a Cerdeña. Las mini vacaciones del astro galo provocó malestar en el vestuario y en los despachos del club. Evidentemente, Mbappé, en proceso de recuperación de una lesión, tenía permiso para irse, pero sentó muy mal esa exhibición pública de poco compromiso con el equipo en ua situación deportiva crítica. La primera vez, este miércoles, fue una pelea, pero cuando 24 horas hubo un segundo asalto el asunto ya puede calificarse de combate de boxeo. O casi. Valverde y Tchouameni, dos rocosos centrocampistas, han incendiado definitivamente el vestuario y el club al protagonizar dos días seguidos otras tantos —según algunos testigos— enfrentamientos brutales que, de momento, llevaron al uruguayo a tener que acudir a un hospital para tratarse de una brecha producida durante la segunda refriega. De momento, el club les ha abierto a ambos un expediente disciplinario.

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