Faro de Vigo
Una persona puede cambiar de aspecto, de amistades o de hábitos. Puede modificar rutinas, gustos o costumbres. Pero hay pasiones que no se cambian. Se heredan, se contagian, se alimentan y se defienden contra viento y marea. La Escuadra Arlequinada nació precisamente de eso: de la pasión por unos colores, por una camiseta, por una grada y por un club, el Arosa, que para muchos vilagarcianos y arousanos representa mucho más que noventa minutos de fútbol cada domingo.
Go to News Site