ABC
Mª Carmen (78) mostró infinitamente más entusiasmo al conocer a Carlos Sobera que a su cita. De hecho, si dependiera de ella se hubiera marchado de 'First Dates' tan ricamente del brazo del presentador sin pisar ni el rellano del restaurante. Al conocer a su pretendiente también sintió el impulso de huir. Eso sí, en solitario. La secretaria jubilada, natural de Santurtzi y afincada en Bilbao, se describió en su carta de presentación en el programa como una persona extrovertida, con vitalidad y ganas de vivir. En sus ratos libres se dedica a ir a pilates, al gimnasio, a pasear, a salir con sus amigas… «La vida que me merezco y por la que he trabajado», atestiguó. Pero a pesar de ser mujer de mucho carácter, considera que tiene mucha paciencia y más aguante. «Doy demasiadas oportunidades y por eso no me ha ido bien en el amor», declaró. Y es que, después de enviudar hace quince años, tuvo otra pareja que la dejó de un día para otro por WhatsApp y ya no dio más señales. A día de hoy a Mª Carmen no le faltan planes para divertirse, aunque sigue echando en falta a su lado «un hombre educado, animoso, con conversación y que no sea un muermo» que la acompañe a hacerlos. Jesús (80), mecánico jubilado de Mendaro (Bilbao), pareció encantado de ejercer de pareja de aventuras de la soltera, a sus ojos «una mujer guapa, con buena presencia y bien arreglada». A la bilbaína, en cambio, se le transformó el semblante al verlo aparecer por la puerta del restaurante. Por si no fuese suficiente con su expresión facial para deducir lo poco que le había gustado su cita, aprovechó la intervención en los totales para enfatizarlo. «Uy, madre mía. Es que no me ha atraído lo más mínimo y para mi no tiene buena presencia». En el transcurso de la velada, Mª Carmen constató que tampoco eran demasiado compatibles en cuanto a forma de ser. Jesús le habló mucho de su mujer, fallecida hace tres años. La ausencia de la persona que ha estado a su lado 54 años lo ha dejado muy solo. «La noche es muy triste y se te cae la casa encima», se sinceró el bilbaíno. Ella también pasó el trago de perder a su compañero de vida. Pero a diferencia de él, la considera una etapa ya más que superada después de 15 años. Los gustos caseros de Jesús tampoco la animaron a darle una oportunidad. «Le veo de carácter muy apagado. Demasiado agarrado al sofá, la mantita y la televisión. A mi ese plan de vida no me va», señaló en los totales. Momentos antes de terminar la cita Mª Carmen quiso tratar un tema que del que a priori no pensaba hablar: el sexo. «¿Cómo te sientes de potente?», quiso saber. Jesús calculó que «igual cada tres meses». Poco para el gusto de la jubilada, ella considera que que «para tres a la semana estoy. Ni con cubata creo que se alegraría este hombre». «Para mi es mucho. Esos que dicen cinco o seis… Eso sería antes», replicó su acompañante. La velada estaba lista para sentencia. En la decisión final ocurrió lo esperado. Jesús aceptó una segunda cita, pues la charla le supo a corto y deseaba conocer más a una mujer tan agradable, simpática y alegre. Mª Carmen no le dio calabazas totales, si bien puntualizó que «como pareja no, nuestros caracteres son muy diferentes».
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