ABC
Hace cuatro días, frente a una grabadora encendida —ese animal silencioso que no embiste, pero sí recuerda—, tuve el privilegio de entrevistar a Borja Jiménez, torero al que admiro profundamente por su lucha, por su sacrificio, por su entrega y por su esfuerzo por avanzar. Contaba el de Espartinas su sufrimiento: seis toros en Madrid es misión durísima, un salto al vacío que no siempre tiene red, como la Historia demuestra. Pero no solo lo contaba, lo transmitía: Borja Jiménez habló de manera conmovedora, con la emoción presente. Respondió con la prudencia de quien pisa un terreno minado cuando hablamos de una evidencia que no necesitaba demasiada interpretación: su dificultad para entrar en los carteles de primera línea, lo sorprendente... Ver Más
Go to News Site