ABC
Una de las ayudantes del alcalde de 'Widow's Bay', la nueva serie de Apple TV que mezcla 'Tiburón' y los fantasmas de Stephen King, siempre está dormida cuando la necesitan. Está traspasando la jubilación, si es que eso existe en esa isla maldita, y cuando la llama el personaje de Matthew Rhys, la excusa una compañera alegando que está echándose la siesta. «¿Tan difícil es pedir que trabaje dos horas al día?», dice él. El dueño del único hotel potable de esa aspirante a Martha's Vineyard no se atreve a entrar en las habitaciones, el del faro quiere tocar la bocina en vez de encender la luz cuando hay niebla y el cura no sabe cuándo tañe la campana de su iglesia. Lo raro en esta era de corrupción rutinaria casi es que el alcalde asuma las funciones de su cargo e intente salvar al pueblo. Otros, qué sé yo, estarían levantando y cerrando el asfalto en la misma calle una y otra vez, algo que es muy de nuestros tiempos, estar donde no se pide para excusarse cuando no apareces donde debes. No sé si está donde debe Rosalía en 'Euphoria ' pero, desde luego, ha fichado para dar qué hablar y lo está haciendo. La Rue de Zendaya, en cambio, le pide ir de legal al dueño del Silver Slipper mientras se enreda en problemas cada vez más gordos, pasando droga, delatando al resto. En la serie de HBO Max, la cantante domina el 'pole dance', silva una canción de Lux y le da un rapapolvo a la desubicada protagonista que ni Quevedo a Góngora, aunque más barriobajero. Se ha perdido el arte para el insulto, aunque no haya mejor idioma que el español para ello. «Esta choni ('hood rat' en inglés) española...», empieza Zendaya. Luego, calla ante el huracán Rosalía, con un repertorio limitado y las uñas tan largas como su lengua afilada: «¡Peazo puta», «que te calles la puta boca ya, que como sigas hablando mierda te cojo y rajo, hija de puta, me cago en tus muertos ya». La escena se ha hecho viral, y hay hasta un meme en el que Felipe II es Rosalía e Isabel Tudor es Zendaya, algo así como una venganza anacrónica. Aunque para chonis, me quedo con la de Michelle Pfeiffer en 'Margo tiene problemas de dinero'. No le hace falta inflar la nariz para parecer enfadada y es capaz de ser elegante aun siendo hortera. Eso sí es estar en su sitio.
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