ABC
La mayoría de los visitantes de Brujas van en busca de románticos canales plagados de sauces llorones, un lago del amor con cisnes, beaterios, cerveza y mucho, mucho chocolate. Una ciudad de postal, muy fotogénica, patrimonio de la Humanidad, en la que cualquier rincón es bueno para un selfi. Un paseo no apto para diabéticos. Los amantes del arte, en cambio, viajan tras los pasos de Memling, Van Eyck y una bellísima 'Madonna' de Miguel Ángel que fue 'secuestrada' para un museo de Hitler y que recuperaron los Monuments Men en una mina de sal. Hoy luce espléndida en la iglesia de Nuestra Señora. Sin embargo, la ciudad belga no quiere vivir anclada en el pasado y está dispuesta a entrar en el siglo XXI. Renovarse o morir de éxito. Para ello ya puso en marcha hace unos años una trienal de arte contemporáneo y ha diseñado un barrio de los museos , de unas dos hectáreas de superficie, en el centro de Brujas, a semejanza de los que ya hay en ciudades europeas como Berlín (la isla de los museos), Viena o Ámsterdam (parque de los museos). En el corazón histórico de la ciudad se ha levantado un centro de arte de nueva planta, que han llevado a cabo los estudios de arquitectura belgas Robbrecht en Daem, de Gante, y Olivier Salens, de Brujas. Su nombre, Brusk : un acrónimo con el nombre de la ciudad (Brugge) y las palabras bellas (Schone) y artes (kunsten). Cuenta, en la primera planta, con dos grandes salas de exposiciones (una de 1.600 metros cuadrados y otra de 800 metros cuadrados), cuyos techos inclinados (un guiño a la arquitectura de la ciudad con sus iglesias y catedrales) tienen una altura de 13,5 metros en su punto más alto. En la planta baja, de libre acceso y rodeada de grandes ventanales, hay un foro (recepción, tienda y espacio para talleres infantiles), un aula para conferencias y eventos y un bar. En la zona no accesible al público, un taller de restauración, salas de investigación y espacios técnicos de trabajo. Sus almacenes contarán con depósitos de los museos de Brujas. No solo estará dedicado a las artes visuales. También a otras disciplinas como la danza, el teatro y la música. En el exterior del edificio (techo y fachadas) se ha apostado por los colores marrón rojizo y verde oscuro que se hallan por toda la ciudad. La sostenibilidad ecológica ha sido una prioridad. Abre sus puertas este viernes y para celebrarlo se ha planeado durante todo el fin de semana un festival con conciertos, teatro, performances, talleres para niños... Al lado del Brusk, se halla el BRON , que abrió en noviembre del año pasado tras ser renovado un antiguo edificio escolar de 1931. Es hoy un centro de investigación científica , con una biblioteca y un gabinete de estampas. El barrio de los museos de Brujas contará también entre sus inquilinos con el Groeninge Museum (atesora importantes fondos de primitivos flamencos), tras una profunda renovación (cerrará sus puertas en 2027 y se prevé que esté remozado en 2031) y con un parque museístico, que también abrirá en 2031. Brusk se inaugura con dos exposiciones temporales radicalmente distintas. Toda una declaración de intenciones. Por un lado, 'Bigger Picture' , en la que ha trabajado un equipo curatorial, al frente del cual ha estado el historiador británico Peter Frankopan, de la Universidad de Oxford (autor del 'best seller' 'La ruta de la seda: una nueva historia del mundo'). A través de más de 250 piezas (pinturas, esculturas, mapas, documentos, armas, cerámicas, tapices...), la muestra explora cómo la Edad Media no fue un periodo aislado y oscuro , sino una época de intercambios y conexiones globales. Brujas fue uno de los centros del mundo, gracias especialmente al comercio. La ciudad influyó en el mundo, pero ese viaje también fue de vuelta. Comerciantes de Escandinavia, cruzados de Jesusalén, diplomáticos del Imperio otomano o eruditos del mundo islámico también dejaron su huella en Brujas. Además de obras de los museos de la ciudad (como el 'Retrato de Margareta van Eyck', de Jan van Eyck, y 'La Crucifixión', de Jan Provoost), hay préstamos de importantes museos y colecciones de todo el mundo. Destacan 'La Pasión de Cristo', de Memling (Museos Reales, Galería Sabauda de Turín), el 'Retrato de Mehmet II', de Gentile Bellini (National Gallery de Londres), un 'Retrato de Suleimán', de autor anónimo (Kunsthistorisches Museum de Viena), 'Retrato de Alexios I Komnenos' (Biblioteca del Vaticano) o la 'Tabula Rogeriana' (Biblioteca Bodleiana de Oxford). Brujas, con un pie en los primitivos flamencos y otro en la IA . La segunda exposición, 'Latent City', la firma el artista turco-americano Refik Anadol (Estambul, 1985) , uno de los artistas digitales más influyentes del mundo. Es célebre por sus monumentales instalaciones inmersivas en las que utiliza la inteligencia artificial y que ya han recalado con gran éxito en museos como el MoMA o el Guggenheim Bilbao. En junio, su estudio (abierto en 2014 en Los Ángeles y en el que trabajan artistas, arquitectos, expertos en datos e investigadores) inaugurará en esta ciudad Dataland, un museo dedicado íntegramente al arte con IA. Durante la última década ha entrenado sus propios modelos de aprendizaje automático con más de cinco millones de imágenes de ciudades de todo el mundo. Es la primera vez que Anadol, que intervino por videoconferencia desde Los Ángeles en la presentación de Brusk, exhibe su espectacular trabajo en Bélgica. En una gran sala a oscuras se exhiben sus fascinantes instalaciones, a caballo entre pinturas digitales y esculturas de datos . Creó especialmente para este centro de arte una instalación impulsada por datos históricos y en tiempo real procedentes de Brujas. En torno a la escalera central, la artista francesa Laure Prouvost (1978) , premio Turner en 2013 y representante de Francia en la Bienal de Venecia de 2019, ha creado un monumental fresco , en cuatro fragmentos, de 350 metros cuadrados. Su título, 'The Whispering Walls Rêve'. En él aborda asuntos como la ecología y la globalización. Tiene previsto inaugurar una instalación permanente en el aeropuerto JFK de Nueva York.
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