Cope Zaragoza
Con menos de 300 habitantes, el municipio de Pesaguero, en el corazón de Liébana, demuestra que la vitalidad de un territorio no se mide en su censo. Durante un programa especial de COPE Cantabria emitido desde su ayuntamiento, se ha puesto de manifiesto la realidad de un lugar donde el paisaje, el modo de vida y el arraigo dibujan un ritmo diferente, un enclave de transición hacia Palencia marcado por la ganadería, el turismo y el patrimonio. El alcalde, Enrique Sabarís, quien lleva siete años en el cargo, asegura que en Pesaguero la vida funciona de otra manera, donde "aquí con poco se consigue mucho". El municipio se enfrenta a retos enormes como mantener la población, garantizar el agua, cuidar sus pueblos y sostener la ganadería sin perder su identidad. Uno de los desafíos más urgentes es el abastecimiento de agua. Sabarís ha destacado el proyecto para bajar agua desde un manantial sobre Caloca y asegurar el suministro, especialmente en verano, cuando algunos núcleos han necesitado cisternas. El Gobierno de Cantabria planea una inversión de ocho millones de euros para solucionar este "problema histórico", que afectará también a Cabezón de Liébana. El consejero de Fomento, Roberto Media, ha subrayado la importancia de ofrecer los mismos servicios básicos en el medio rural que en las zonas urbanas para fijar población. En esta línea, el alcalde también ha mencionado actuaciones como el mantenimiento de carreteras, la renovación del alumbrado público y la limpieza de los pueblos, agradeciendo la labor de los tres empleados municipales: Toño, Marcelino y Enrique. La lucha contra la despoblación en Pesaguero tiene nombres propios. La llegada de Gabriel Carollo y Marta Lomas se ha vivido como una gran noticia. Esta pareja está rehabilitando una casa antigua para su proyecto Ananda Liébana, una iniciativa de turismo consciente que ofrecerá alojamientos, actividades de montaña, yoga y retiros en la naturaleza. Gabriel, guía de montaña acreditado, y Marta, psicóloga e instructora de yoga, buscan ofrecer una forma diferente de vivir la montaña, más consciente y adaptada a cada persona. Su elección de Pesaguero responde a un estilo de vida basado en la paz y el contacto con la naturaleza, una decisión que, según cuentan, ha sido recibida con los brazos abiertos por los vecinos. La otra cara de la realidad de Pesaguero es la de la ganadería, un sector que afronta un futuro incierto. José Ángel Santervás, ganadero con 100 cabezas de vacuno, ha sido contundente: "lleva años escuchando que la ganadería se acaba, pero ahora cree que el final está más cerca que nunca". La principal razón es la falta de relevo generacional; su propia hija, tras ver el sacrificio que implica, no continuará con la explotación. A la falta de relevo se suman los problemas sanitarios, como la tuberculosis bovina, cuya preocupación ha aumentado por la presencia de jabalíes infectados con la misma cepa. Víctor García, concejal y cazador, ha explicado que se han planteado controles específicos para reducir el riesgo de contagio, una medida que genera debate social entre cazadores, ganaderos y vecinos. Santervás también ha señalado la difícil convivencia con el lobo. A su juicio, "la ganadería extensiva es incompatible con la presencia del lobo en los niveles actuales", y ha lamentado el desgaste que sufren los ganaderos al ser acusados de no cuidar su ganado, cuando su trabajo va mucho más allá de la vigilancia directa. El turismo es una oportunidad clara para el municipio, con un lema que es toda una declaración de intenciones: "a Pesaguero hay que venir a perderse". Así lo ha expresado el alcalde, destacando la autenticidad y la cercanía en el trato al visitante. Un símbolo de este potencial es el hórreo de Avellanedo, del siglo XVII, recientemente restaurado y que, como ha recordado Pilar Gómez, directora de la Fundación Camino Lebaniego, es una pieza clave del paisaje cultural y de la ruta de peregrinación. Pesaguero también se ha hecho un hueco en el circuito taurino nacional. Eduardo Martínez Obeso, gerente de Tudanca Toros Ganadería, ha explicado cómo los festejos han atraído a figuras importantes y a cientos de aficionados, poniendo al municipio en el mapa. Aunque no siempre sea rentable, defiende que "Pesaguero no se mide desde los números, sino desde el corazón", si bien la celebración de este año aún no está confirmada. El municipio concentra los grandes debates del medio rural cántabro: el agua, la despoblación, la fauna, el turismo y la vivienda. Sin embargo, en Pesaguero estos no son discursos, sino la vida diaria de un pueblo que busca un futuro sostenible sin renunciar a su identidad, invitando a todos a encontrar, al perderse en sus valles, otra manera de mirar Cantabria.
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