Cope Zaragoza
El Papa León XIV ha viajado esta mañana en helicóptero desde el Vaticano para una visita pastoral a Pompeya y Nápoles, coincidiendo con el primer aniversario de su elección. A su llegada al Santuario de Pompeya, ha sido recibido por diversas autoridades, entre ellas el arzobispo Tommaso Caputo y el presidente de la región de Campania, Roberto Fico. La primera parada de su visita ha sido el "Templo de la Caridad", una organización que asiste a personas en situaciones de vulnerabilidad. Allí, tras el saludo del arzobispo, el Papa ha dirigido unas palabras a los presentes, en un encuentro que ha puesto el foco en las obras de caridad del santuario. En sus palabras, el Papa ha recordado la figura de San Bartolo Longo, a quien canonizó el pasado 19 de octubre, describiendo el Valle de Pompeya como "un lugar de amor que reconforta el corazón" y "un triunfo de la fe y la caridad", virtudes que calificó como "dos alas unidas en el mismo vuelo". Ha subrayado que en el santuario se experimenta cada día "el poder de la Resurrección de Cristo", que regenera los corazones a través del amor. El Pontífice ha destacado que "el Templo de la Caridad y el Templo de la Fe se apoyan mutuamente", y que la oración es el motor que alimenta la acogida y el servicio. Recordando la labor de San Bartolo Longo, ha afirmado que "el amor puede inspirar incluso a los niños más difíciles a hacer el bien, y que, en todo ámbito, solo la caridad garantiza victorias seguras, grandes y duraderas". Finalmente, ha exhortado a los presentes a ser "hombres y mujeres de oración" y a mantener viva la devoción al Santo Rosario, describiéndolo como "el motor oculto que hace posible todo lo demás". A los jóvenes les ha pedido que confíen en Jesús, "el Amigo que nunca nos abandona ni nos rechaza". Por su parte, el arzobispo de Pompeya, Monseñor Tommaso Caputo, ha dado la bienvenida al Santo Padre a la "Ciudad de María", destacando que su visita abre las puertas del "Templo de la Caridad", que desde 1887 personifica los valores de la "Nueva Pompeya". Ha recordado a los fundadores, San Bartolo Longo y su esposa Marianna Farnararo De Fusco, y la labor de las diversas instituciones que apoyan a quienes sufren dificultades. Durante el acto, tres personas han compartido sus testimonios. Serena, madre de dos hijas, ha relatado su llegada a "Casa Emanuel", un hogar para madres con hijos, sintiéndose "un fracaso" tras una relación tóxica. Allí comprendió que "caer al suelo no significa necesariamente quedarse ahí: ¡me han dado una segunda oportunidad!". Ahora, asegura estar construyendo algo auténtico con el apoyo de la comunidad. El segundo testimonio ha sido el de Tommaso y Pina, un matrimonio que, ante la imposibilidad de tener hijos biológicos, transformó su "fragilidad en vocación". Adoptaron a Matteo, un recién nacido abandonado con miembros amputados, y años más tarde a María Rosaría, una niña con una grave enfermedad a la que nadie quería adoptar. Su adopción fue concedida, según relatan, tras un "acontecimiento extraordinario" relacionado con la Virgen de Pompeya. Finalmente, Vittoria, originaria de Polonia, ha contado cómo llegó a Italia hace 35 años en busca de trabajo y acabó viviendo en la calle en Nápoles. Gracias a unos voluntarios, conoció el Santuario de Pompeya y fue acogida en la casa "Santa Maria del Camino". Allí, ha afirmado, ha entendido que "la familia no es solo la que comparte lazos de sangre, sino sobre todo la que comparte la fe en Jesús, única fuente de amor".
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