La Opinión de Murcia
Las cicatrices de la tormenta todavía son visibles en calles, carreteras y ramblas del litoral murciano, pero la gran preocupación ya no está solo en tierra. Tras la tromba de agua que descargó este jueves con especial virulencia sobre Los Alcázares y Cartagena, todas las miradas apuntan ahora hacia el Mar Menor, un ecosistema extremadamente sensible a la llegada masiva de agua dulce, lodos y arrastres. Aunque el episodio se ha saldado sin daños personales, las autoridades reconocen que las próximas horas serán decisivas para evaluar el impacto real de las lluvias sobre la laguna salada.
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