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Pérez-Pozo, abogada: "La vía más eficaz para poner fin a la copropiedad de una casa suele ser la extinción de condominio cuando existe acuerdo; adjudicando la casa a uno o vendiendo y repartiendo el dinero" | Collector
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Pérez-Pozo, abogada: "La vía más eficaz para poner fin a la copropiedad de una casa suele ser la extinción de condominio cuando existe acuerdo; adjudicando la casa a uno o vendiendo y repartiendo el dinero"

Las herencias que incluyen una vivienda son a menudo un foco de conflictos familiares, especialmente cuando los herederos no se ponen de acuerdo sobre el destino del inmueble. En este complejo escenario, una figura legal emerge como la solución más eficaz: la extinción de condominio. Así lo explica Carmen Pérez-Pozo Toledano, fundadora y CEO de Grupo Pérez-Pozo y experta en Gestión Patrimonial y Planificación Sucesoria, quien señala a cope.es que esta es "la vía más eficaz para poner fin a la copropiedad de una casa suele ser la extinción de condominio cuando existe acuerdo". La extinción de condominio es la fórmula legal que se utiliza para finalizar una copropiedad cuando varios dueños quieren dejar de serlo. Según la experta, este proceso puede resolverse de dos maneras principales: "adjudicando la casa a uno de ellos, que compensa al resto, o vendiendo el inmueble y repartiendo el dinero". Esta vía se considera "la vía más eficaz cuando existe acuerdo.rápida y práctica", especialmente si se compara con mantener una copropiedad que puede prolongar las disputas sobre el uso, los gastos y las decisiones futuras del inmueble. Cuando el consenso es imposible, la ley ofrece alternativas. En España, "ningún heredero está obligado a mantener la copropiedad de forma indefinida". Si los intentos de una solución pactada —como vender, alquilar o adjudicar la casa a uno de los herederos— fracasan, cualquiera de las partes puede solicitar judicialmente la "división de la cosa común" para que un juez resuelva el conflicto. En estos casos, y dado que una vivienda es un bien indivisible, el procedimiento judicial suele concluir con la orden de venta del inmueble. "Esta venta puede llegar a realizarse en una "subasta judicial, una opción que a menudo resulta en un precio de venta inferior al de mercado". A esto se suman "los costes de abogados y procuradores, lo que refuerza la idea de que más vale un mal acuerdo que un buen juicio". Uno de los escenarios más comunes es cuando un heredero quiere quedarse a vivir en la casa. Esto es posible, pero siempre con el "consentimiento del resto de copropietarios". Lo habitual es que deba compensar económicamente a los demás, ya sea pagando un alquiler o comprando sus partes. pero "si ocupa la vivienda en exclusiva sin acuerdo, el resto de los coherederos puede reclamar una compensación e incluso acudir a los tribunales para desahuciarlo". Otro punto de fricción habitual son los gastos asociados a la vivienda. El IBI, la comunidad, el mantenimiento o las derramas deben ser asumidos por todos los herederos en proporción a su cuota. Si uno de ellos se niega a pagar, los demás pueden reclamarle judicialmente la deuda. Por otro lado, aunque un heredero puede vender su parte indivisa, esta operación suele ser complicada y, a menudo, se cierra por un valor inferior al de mercado. La mejor forma de evitar todos estos problemas es la prevención. Un testamento claro y bien planificado es la herramienta fundamental. Se recomienda dejar especificado qué se desea que ocurra con la vivienda: si se adjudica a una persona, si debe venderse o cómo se compensará al resto. El asesoramiento legal y la anticipación son clave para evitar disputas familiares y ahorrar impuestos y gastos innecesarios.

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