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Así es Victoria de Hohenlohe, la heredera de la Casa de Medinaceli: 43 títulos nobiliarios, vida discreta en Manhattan y pasión por la sostenibilidad | Collector
Así es Victoria de Hohenlohe, la heredera de la Casa de Medinaceli: 43 títulos nobiliarios, vida discreta en Manhattan y pasión por la sostenibilidad
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Así es Victoria de Hohenlohe, la heredera de la Casa de Medinaceli: 43 títulos nobiliarios, vida discreta en Manhattan y pasión por la sostenibilidad

Victoria de Hohenlohe nunca ha encajado del todo en la imagen clásica de la aristocracia española. A sus 29 años, la heredera de la Casa de Medinaceli —y la mujer con más títulos nobiliarios de Europa— ha construido una vida marcada por la discreción, la distancia mediática y un perfil profesional completamente alejado del papel ornamental que tradicionalmente acompañaba a este tipo de figuras. Instalada desde hace meses en Manhattan junto a su marido, Maxime Corneille, la duquesa de Medinaceli ha encontrado en Nueva York el anonimato que difícilmente podría tener en nuestro país. Allí trabaja en el ámbito de la sostenibilidad y la consultoría estratégica, mientras mantiene un perfil público prácticamente inexistente pese al enorme peso histórico de su apellido. Porque Victoria no solo heredó 43 títulos nobiliarios —once de ellos con Grandeza de España—, sino también una de las casas aristocráticas más influyentes del país. Sin embargo, lejos de convertir ese legado en un escaparate permanente, ha optado por una vida silenciosa, cosmopolita y muy enfocada en su desarrollo profesional. Hija de Marco de Hohenlohe y Sandra Schmidt-Polex, Victoria nació en Málaga en 1997 y asumió el liderazgo de la Casa de Medinaceli tras la muerte de su padre en 2016. Apenas un año después heredó oficialmente el ducado, convirtiéndose en una de las figuras aristocráticas más importantes de Europa. A diferencia de otras generaciones de la alta sociedad, su formación y sus intereses siempre han estado ligados al ámbito internacional. Estudió Relaciones Internacionales en Madrid y posteriormente desarrolló su carrera profesional vinculada al sector financiero y a la sostenibilidad corporativa. Actualmente trabaja en el departamento ESG (Environmental, Social and Corporate Governance) y de Sostenibilidad de la firma británica MJ Hudson, con presencia internacional en ciudades como Londres, Ámsterdam o Nueva York. Antes de ello también formó parte de Attalea Partners, especializada en consultoría estratégica y financiera. Su traslado temporal a Nueva York junto a Maxime Corneille responde precisamente a cuestiones profesionales. Allí ambos pueden desarrollar sus carreras lejos de la presión mediática y de la exposición constante que inevitablemente genera su apellido en España. La discreción ha sido, de hecho, una de las señas de identidad de Victoria desde hace años. Apenas concede entrevistas, sus apariciones públicas son mínimas y su presencia en redes sociales es prácticamente inexistente. Ni siquiera tras su boda con Maxime Corneille, celebrada en Jerez de la Frontera en octubre de 2024, modificó esa forma de relacionarse con la vida pública. La pareja mantiene un perfil extremadamente reservado, incluso ahora que residen temporalmente en una de las ciudades más mediáticas del mundo. Más allá del peso histórico de sus títulos, Victoria ha intentado construir una identidad propia vinculada a causas contemporáneas, especialmente relacionadas con el medio ambiente y la sostenibilidad. La aristócrata colabora activamente con iniciativas medioambientales como 'Plant For The Planet España', una fundación centrada en la concienciación climática y la reforestación. Un interés que también conecta directamente con su desarrollo profesional. Ese perfil moderno también se refleja en su estética. Lejos del exceso o del protocolo rígido, Victoria apuesta por una imagen relajada, sofisticada y muy vinculada al llamado 'quiet luxury'. Pantalones de cuadros, blazers sencillas, diademas bohemias o vestidos fluidos forman parte de un estilo mucho más cercano al minimalismo contemporáneo que al clasicismo aristocrático tradicional. Pese a su intención de mantenerse alejada del foco, el interés alrededor de Victoria de Hohenlohe no deja de crecer. Especialmente ahora que su figura representa una nueva forma de entender la aristocracia: menos institucional, más internacional y profundamente ligada a valores contemporáneos. En las próximas semanas volverá a estar en el centro de la atención por la llegada de la princesa Leonor a Nueva York a bordo del Juan Sebastián Elcano, una visita que coincidirá con la estancia de la duquesa de Medinaceli en Manhattan. Mientras tanto, Victoria continúa construyendo una vida marcada por el equilibrio entre dos mundos muy distintos: el peso histórico de la Casa de Medinaceli y una carrera profesional propia, desarrollada lejos del ruido y mucho más cerca de la discreción que del privilegio exhibido.

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