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La hija de la mujer agredida en Gibraleón pide el destierro del agresor: “Físicamente no la reconocía" | Collector
La hija de la mujer agredida en Gibraleón pide el destierro del agresor: “Físicamente no la reconocía
Cope Zaragoza

La hija de la mujer agredida en Gibraleón pide el destierro del agresor: “Físicamente no la reconocía"

Hace un mes, la vida de Inmaculada, de 78 años, cambió por completo. Mientras caminaba por una calle de Gibraleón (Huelva) para asistir a la Adoración Eucarística, un hombre la agredió por la espalda, le robó el bolso y la tiró al suelo. Su hija, Yolanda, ha puesto voz al caso para denunciar la situación y relatar el trauma familiar. El impacto inicial fue devastador para la familia. "Cuando llego a casa y la veo, se me revuelve de nuevo el estómago", ha confesado Yolanda en 'Herrera en COPE en Huelva'. El shock fue tal que, en un primer momento, no pudo reconocerla: "Físicamente no la reconocía, no era mi madre, pero el trauma emocional que a día de hoy todavía tengo es mayor". Aunque ha pasado un mes desde la agresión, las secuelas persisten. Inmaculada todavía tiene moratones en los ojos y sufre fuertes dolores por un desprendimiento en las costillas. "La recuperación es lenta, es dolorosa", explica su hija. Además, necesita calmantes para poder dormir y sufre pesadillas reviviendo cómo el agresor la dejó "tirada en la carretera, destrozada" y huyó. La vida de Inmaculada ha cambiado mucho. El miedo a salir a la calle es constante, aunque se ha aliviado ligeramente al saber que el presunto autor está en prisión. Su primera salida oficial, más allá de las visitas al médico o a misa, fue para la comunión de su nieto, un pequeño paso en un largo camino de recuperación. La familia vive con la incertidumbre de no saber qué pasará con el agresor. "Sabemos que está en prisión porque nos enteramos por los medios de comunicación, pero nadie nos ha informado de nada", lamenta Yolanda. El temor a que el responsable salga a la calle es una de sus mayores preocupaciones: "No quiero ni imaginármelo, no quiero ni pensarlo". Yolanda fue quien decidió hacer pública la foto del rostro de su madre para "que todo el mundo tomara conciencia de lo que teníamos en las calles". Ahora, pide que, cuando haya una condena firme, se conozca la identidad del agresor. "Quiero que sepamos quién es y que en mi pueblo se le identifique, porque no queremos volver a verle. Tenemos derecho a saberlo", sentencia, pidiendo para él "un destierro".

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