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Cataluña se dispara como epicentro del fraude eléctrico: 67 casos al día y un grave riesgo para la seguridad | Collector
Cataluña se dispara como epicentro del fraude eléctrico: 67 casos al día y un grave riesgo para la seguridad
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Cataluña se dispara como epicentro del fraude eléctrico: 67 casos al día y un grave riesgo para la seguridad

El fraude eléctrico en Cataluña ha alcanzado cifras alarmantes. Endesa detecta una media de 67 fraudes diarios, lo que equivale a uno cada tres horas. Durante 2025, la compañía eléctrica abrió más de 24.000 expedientes por este motivo, lo que supone un incremento del 7% respecto al año anterior. Estos datos consolidan a la comunidad autónoma como el principal foco de defraudación en España, al concentrar un tercio de todos los casos detectados en el país, según ha explicado Xavier Castro, representante de Endesa en la lucha contra el fraude eléctrico en Cataluña. Más allá del impacto económico y las molestias en el suministro, el principal problema asociado a estas prácticas ilegales es la seguridad ciudadana. Xavier Castro subraya que este es el aspecto de mayor prioridad para la compañía. "Este tipo de defraudaciones es nuestra prioridad, no solo por la energía que se pierde para el sistema, que es muy importante, sino sobre todo por el tema de la seguridad de las instalaciones", afirma Castro. Las conexiones fraudulentas no cumplen ninguna normativa vigente, lo que dispara exponencialmente el riesgo de incendios y electrocución, poniendo en peligro no solo a quien comete el fraude, sino a toda la comunidad de vecinos o al entorno. La magnitud del problema es tal que la energía defraudada anualmente en Cataluña podría abastecer por completo a poblaciones tan grandes como Sant Feliu de Llobregat o Lloret de Mar. Este consumo fantasma, que no queda registrado en el sistema, tiene un impacto directo en la calidad del servicio, provocando cortes de luz recurrentes y averías que afectan a los clientes que sí pagan sus facturas. Como insiste el representante de Endesa, estas prácticas "son un peligro para la seguridad de todos", ya que sobrecargan una red que no está diseñada para soportar esa demanda imprevista. El fraude eléctrico no responde a un único perfil. Por un lado, se detecta un fraude a menor escala pero muy concentrado geográficamente en barrios con alta conflictividad, como son los casos de La Mariola en Lleida, La Mina o Can Espinós, donde las conexiones ilegales en viviendas particulares son un problema endémico. Sin embargo, los mayores volúmenes de energía defraudada provienen de otros ámbitos. "Los grandes fraudes los tenemos en grandes industrias, negocios, grandes consumidores y, sobre todo, plantaciones de marihuana", detalla Xavier Castro. Estas últimas representan un desafío creciente y de especial gravedad. Los cultivos de cannabis no solo implican un consumo energético desorbitado y constante, sino que introducen un componente de delincuencia organizada que agrava la situación. El personal de la compañía eléctrica que acude a inspeccionar estas instalaciones se enfrenta con frecuencia a amenazas y agresiones, una circunstancia que, según confirma Castro, ha aumentado últimamente. El fraude a gran escala también se localiza en sectores como la metalurgia, donde la energía es una de las principales materias primas y su coste resulta un factor crítico para el negocio. Para hacer frente a esta lacra, Endesa combina varias estrategias de detección. Una de las herramientas más potentes en la actualidad es la inteligencia artificial, que monitoriza la red eléctrica en tiempo real para identificar patrones de consumo anómalos. "Una máquina nos propone casos y al final una persona analiza que realmente estos datos sean correctos", explica Castro sobre un método que agiliza la identificación de posibles fraudes para su posterior inspección humana. Otra vía de detección fundamental son las propias averías en la red. Un fallo en el suministro a menudo es un indicio de que "algo ha pasado", y la investigación de su origen por parte de los técnicos suele destapar una defraudación energética como causa subyacente. Las denuncias anónimas son también una fuente crucial de información, canalizadas a través de los ayuntamientos y de la propia compañía. Finalmente, la colaboración con los cuerpos de seguridad en investigaciones sobre otros delitos, especialmente en operaciones contra las plantaciones de marihuana, es clave para destapar los fraudes eléctricos asociados a estas actividades delictivas. A pesar de todos los esfuerzos técnicos y humanos, la legislación española se presenta como un obstáculo en esta lucha. Castro la califica de "irrisoria" si se compara con la de países vecinos como Alemania o Francia, donde las penas por defraudar electricidad son mucho más severas. Esta laxitud, según el experto, provoca un claro "efecto llamada" para actividades delictivas como las plantaciones de marihuana, que encuentran en España un entorno más favorable por la baja penalización del fraude eléctrico. Aunque recientemente ha entrado en vigor una ley de multirreincidencia, Castro concluye que "es un pequeño paso, pero estamos muy lejos del resto de Europa".

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