La Tercera
En esta charla en Pekín, el Nobel de Literatura 2012 explica cómo transformó la orfandad académica y el folclore de su pueblo en una obra universal que no rehúye de la crueldad ni de la crítica social. Desde su seudónimo —que le ordena callar— hasta su fascinación por el realismo mágico, el autor de Sorgo rojo confiesa que su literatura es un "mercado de voces" donde la memoria del hambre sigue siendo el ingrediente más amargo y genuino.
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