Faro de Vigo
Levantarse es muy sencillo, o lo parece, en los discursos enlatados y en las charlas motivadoras. Luego lo complicado es hacerlo en la pista, en el campo, en la vida. El Mecalia Guardés, único representante gallego en la fase final de la Copa, iniciaba su camino ayer con la herida demasiado reciente de su eliminación liguera a manos del Porriño. En A Sangriña, donde más duele además. Un palo terrible al que el calendario apenas concedía periodo de luto. La Copa se convertía como un lugar perfecto para el desquite inmediato, para llenar de nuevo el depósito de ilusiones de la temporada que, pese a la eliminación liguera, ya está bastante cubierto con la final de la EHF European Cup que disputarán en unas semanas.
Go to News Site