Cope Zaragoza
La Catedral de Ciudad Real es una de las joyas arquitectónicas más singulares y desconocidas de España. Con una estructura de una sola nave, de las más grandes del país, el templo guarda en su interior siglos de historia y arte. En el programa 'Un lugar en la tierra' de TRECE, el presidente del Cabildo, Bernardo Torres, y la doctora en Historia, Pilar Molina, han desvelado algunos de sus secretos junto al sacerdote y presentador Fidel Gómez. El elemento más imponente tras acceder a su interior es el gran retablo de Giraldo de Merlo, una obra del siglo XVII que se conserva prácticamente intacta. Según ha explicado Molina, fue financiado con 10.500 ducados procedentes de América, una fortuna en la época, donados por el secretario del virrey de México y Perú. A pesar de que "algunas esculturas que faltan" por la devastación sufrida en la Guerra Civil, la experta asegura que "casi todo es original de la época". Además del retablo, la catedral alberga otras piezas de gran valor. La historiadora destaca la existencia de "bastantes cobres, que son obras de arte muy desconocidas", así como un órgano nuevo y varios cuadros del 'prado extendido', fondos barrocos distribuidos tras la guerra civil española para adornar distintas iglesias. Desde el punto de vista arquitectónico, la catedral es "quizá, la única iglesia de una sola nave" de estas características, con una altura que llega a los 34 metros, 53 metros de largo y 18 metros de ancho. Su estructura tardogótica ha necesitado reformas durante el Barroco para sostenerla, ya que, como ha señalado Molina, se asienta en un "territorio de volcanes, con suelos muy esponjosos donde se hunden los cimientos de los edificios". La historia del templo y de Ciudad Real van en paralelo, comenzando con una pequeña ermita construida en 1085 en honor a la Virgen del Prado. Sobre ella se edificaron varias iglesias hasta llegar a la actual catedral. La devoción a esta virgen fue la que se impuso a otras imágenes, como la Virgen de Alarcos, convirtiendo el templo en Basílica y Catedral. Esta devoción sigue viva hoy. Bernardo Torres afirma que la Virgen "siempre está en el centro de la vida de los fieles de Ciudad Real". "Algunos a lo mejor ni vienen a misa ni participan, pero a ver a la virgen sí", ha comentado el presidente del Cabildo, subrayando el profundo arraigo de la imagen en la identidad local. Torres también ha reflexionado sobre el carácter de los ciudadrealeños, a quienes compara con el escudero de Don Quijote. "Aquí, en Ciudad Real, somos más de Sancho Panza que del Quijote", ha afirmado, por ser "muy tranquilos" y "no valorar demasiado lo nuestro". Una joya que, si el hidalgo de la Mancha la hubiera visto, le habría hecho exclamar: "Madre mía, ¿esto qué es? Esto es el cielo".
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