Vanguardia
MADRID- La inteligencia artificial se ha integrado en la rutina de la desinformación de una forma cada vez más acelerada, donde los montajes y los “deepfakes” han pasado de ser excepcionales, casi humorísticos y fáciles de identificar, a integrarse en el flujo de actualidad con una apariencia cada vez más creíble e incluso capaces de alterar la percepción de la realidad.
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