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La Guardia Civil, ante el desembarco en Tenerife: «Nos piden usar los EPIs de las pateras para un riesgo biológico» | Collector
La Guardia Civil, ante el desembarco en Tenerife: «Nos piden usar los EPIs de las pateras para un riesgo biológico»
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La Guardia Civil, ante el desembarco en Tenerife: «Nos piden usar los EPIs de las pateras para un riesgo biológico»

El puerto de Granadilla, en el sur de Tenerife, se ha transformado en las últimas horas en el escenario de una operación que, una vez más, pondrá a prueba las costuras de nuestro sistema y, sobre todo, la seguridad de quienes deben ejecutarla . El fondeo del crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus ha obligado a las autoridades a diseñar un complejo sistema de evacuación, ya que habrá que desplazar a los 150 pasajeros en lanchas hasta el muelle para su posterior traslado al aeropuerto, en función de su nacionalidad o grado de exposición al virus. A pie de muelle la sensación no es de control, sino de improvisación. Los efectivos de la Guardia Civil que deben custodiar el desembarco y coordinar el convoy de los viajeros denuncian que las instrucciones recibidas son, por ahora, un esquema que no garantiza totalmente su protección. Alfredo García, secretario provincial de la plataforma JUCIL, advierte a ABC de que el material entregado a las unidades de primera línea podría ser insuficiente. «Tenemos unos EPI y un protocolo que nos pasaron ayer muy tarde, pero es un protocolo básico; no es un protocolo operativo, por así decirlo», señala García. El hantavirus no es, como el covid-19, un desconocido en los manuales de epidemiología, pero su gestión requiere una estanqueidad que los agentes aseguran no tener certificada . La logística del desembarco es, de por sí, un rompecabezas técnico. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha confirmado que el buque no atracará debido a que el puerto de Granadilla es una instalación industrial secundaria no preparada para el tránsito de personas. Esto obliga a un movimiento constante de embarcaciones menores entre el crucero y la costa, donde esperan patrullas de tráfico, seguridad ciudadana y grupos de reserva. El objetivo final es que el barco quede vacío y los pasajeros sean enviados a sus destinos: los catorce españoles al hospital Gómez Ulla de Madrid y el resto, a sus países de origen. En la Comandancia de la Guardia Civil, existen dudas sobre si los recursos serán suficientes para escoltar a las 150 personas infectadas. «Lo vemos escaso, y nos están diciendo que si faltan, cojamos el material de los EPIs que se utilizan para las pateras », denuncia García con preocupación. Para el portavoz de JUCIL, asimilar ambos escenarios es un error de cálculo que pone en riesgo a la plantilla de forma innecesaria: «Una cosa es una patera, que en teoría viene sin riesgo, pero otra muy distinta es si vienen ya con una sospecha biológica». Con el reloj corriendo en contra y los pasajeros esperando en sus camarotes, los oficiales han citado a las unidades para intentar dotar de coherencia a un despliegue sobre el que, a pocas horas de iniciarse, planean aún ciertos interrogantes. En las próximas horas, responsables de la benemérita y el Cuerpo Nacional de Policía mantendrán nuevas reuniones en la isla para aclarar el papel de las distintas instituciones participantes y reforzar la protección de quienes estarán en el radio de acción del pasaje.

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