EL ESPAÑOL
El Kremlin convirtió la festividad patriótica en el escaparate de su poder militar y geopolítico. Ahora, pese a la tregua de tres días, escenifica la debilidad de Rusia por las pérdidas en la guerra y el descontento social. Más información: El temor a un atentado dispara la paranoia de Putin: cámaras en casa del personal, cacheos diarios y móviles sin conexión
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