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Francisco Jódar, 15 años del terremoto de Lorca: "Había que tomar decisiones sin miedo, eliminé el 'no lo sé' de mi vocabulario" | Collector
Francisco Jódar, 15 años del terremoto de Lorca:
Cope Zaragoza

Francisco Jódar, 15 años del terremoto de Lorca: "Había que tomar decisiones sin miedo, eliminé el 'no lo sé' de mi vocabulario"

Se cumplen quince  años de los devastadores terremotos que sacudieron Lorca el 11 de mayo de 2011. Aquella catástrofe, calificada como la mayor destrucción  urbana en España desde la Guerra Civil, se saldó con 9 muertos, 324 heridos y daños superiores a los 1.200 millones de euros. Francisco Jódar, alcalde de la ciudad en aquel momento, rememora para COPE la gestión de aquella enorme crisis y la respuesta ejemplar de la sociedad lorquina. El segundo seísmo, el más destructivo, sorprendió a Jódar en el ayuntamiento mientras evaluaba los daños del primero. A partir de ahí, el caos. "Los móviles dejaron de funcionar, cayeron las antenas", recuerda. El camino desde el consistorio hasta el Huerto de la Rueda, donde se improvisó el centro de mando avanzado, fue "estremecedor e inolvidable": una ciudad cubierta de polvo, coches aplastados y "gente sollozando, andando sin rumbo, con la mirada perdida" que buscaba respuestas en su alcalde. La situación era "absolutamente inabordable", con más de 30.000 personas en la calle sin saber si sus casas seguían en pie. Ante la falta de un manual para terremotos, Jódar entendió que no podía mostrar debilidad. "Había que empezar a tomar decisiones sin miedo, no tenías que dejarte paralizar por la situación", afirma. Por ello, asegura que se obligó a desterrar una frase de su mente: "Era una expresión que tuve que eliminar de mi vocabulario, porque a la gente no podía decir: 'no sé qué es lo que vamos a hacer'" La respuesta fue casi tan vertiginosa como la catástrofe. En solo diez días se evaluaron más de 10.000 edificios y en la primera semana comenzaron las demoliciones. Se echaron abajo 260 inmuebles, lo que supuso la desaparición de más de 1.200 viviendas. Hubo casos dramáticos, como el del Edificio Princesa, que tuvo que ser desalojado y acordonado de inmediato tras ceder 20 centímetros, impidiendo a los vecinos "recoger nada, ni un solo recuerdo". Jódar recuerda la anécdota de un vecino que se jugó la vida al saltarse el cordón de seguridad para entrar en su casa en ruinas. No buscaba dinero ni joyas, sino algo mucho más valioso: un álbum de fotos. "Es que en ese álbum tenía la fotografía del nacimiento de mis hijos, la primera comunión, los recuerdos familiares", le confesó a un Jódar que hoy sigue conmovido por aquella historia. La reconstrucción se topó con un vacío legal. La Ley de Propiedad Horizontal desaparece con el edificio, convirtiendo el solar en una copropiedad que exige unanimidad para cualquier decisión. Para evitar que un solo vecino bloquease la reconstrucción, hubo que innovar. "Se nos ocurrió ir al Parlamento de España con un proyecto de ley, la ley de sustitución forzosa, que permitía al ayuntamiento expropiar la parte alícuota al vecino que estaba estorbando", explica Jódar. La gestión del dinero de los donativos, un asunto siempre delicado, se canalizó a través de la Mesa Solidaria. En ella participaban todos los partidos, colectivos sociales y asociaciones de damnificados. Este órgano permitió ayudar a personas que quedaban fuera de los decretos, como los "precaristas", y adelantar fondos a quienes los necesitaban con urgencia. Jódar subraya que el éxito de la recuperación se basó en el esfuerzo colectivo y en "dejar el debate político al margen", a pesar de que el gobierno central era de un signo político y la administración regional y municipal de otro. "Fui consciente de que no me podía permitir salir a la prensa a criticar y montar confrontación. Algún sapo me tuve que tragar", admite. Esta colaboración "codo con codo" fue, a su juicio, "lo fundamental para el éxito que tuvo la recuperación de Lorca". El terremoto se convirtió en una oportunidad. "Teníamos el legítimo derecho a aspirar a lograr una ciudad nueva, más accesible y moderna", sostiene el exalcalde. Hoy, cree que se ha conseguido. "Hay una Lorca antes del terremoto y una Lorca después del terremoto. Se han podido hacer cosas que jamás se hubieran ejecutado", como las rondas de circunvalación o la recuperación de un patrimonio que hoy luce con más esplendor. El seísmo también dejó lecciones aprendidas en materia de construcción. Aunque los edificios resistieron bien un temblor diez veces superior a lo previsto en la normativa, fallaron elementos no estructurales. Los petos de las fachadas y los aplacados ornamentales se desprendieron, causando las víctimas mortales. Esto obligó a modificar la normativa urbanística para que las nuevas construcciones anclaran estos elementos a la estructura. La ciudad ha agradecido a Jódar su entrega durante la catástrofe y la reconstrucción. El pleno del Ayuntamiento de Lorca, por unanimidad, acordó hace unos meses dar su nombre al palacio de ferias y congresos de la ciudad, que fue uno de los edificios que se levantaron tras los seísmos de 2011.

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