El Plural
Mantener un peso saludable se ha convertido en una de las principales preocupaciones para muchas personas, tanto por los beneficios que aporta a la salud y la prevención de enfermedades como por su impacto en el bienestar general. Sin embargo, este creciente interés también ha provocado un problema cada vez más frecuente en consulta: recurrir a estrategias demasiado restrictivas o mal planteadas. El problema que surge cuando muchas personas para ponerse a dieta es pensar que se trata de cambiar los hábitos de forma temporal para luego seguir comiendo como antes, solo que con menos peso. Sin embargo, esto no es así: normalmente la dieta debería ser el comienzo de una nueva forma de alimentarse y que nunca va a tener que dejarse de lado siempre y cuando no quieras engordar. Pero es que, además, los cambios no suelen llegar de la noche a la mañana por lo que muchas personas tratan de cambiar sus hábitos de manera drástica sin contar con supervisión médica, con el fin de llegar a los objetivos cuanto antes; sin embargo, en estos casos sucede todo lo contrario: los resultados no son duraderos e incluso, a veces, no llegan a producirse. El principal error que comenten las personas al ponerse a dieta Diversos informes de salud pública estiman que entre el 40% y el 65% de las personas abandonan los programas de ejercicio en los primeros tres a seis meses, sobre todo cuando los cambios se perciben como demasiado exigentes o difíciles de mantener en el tiempo. "El problema no es la falta de disciplina, sino intentar hacerlo todo perfecto desde el principio sin construir hábitos estables", explica el nutricionista Miguel Ducrós, especialista en metabolismo "El problema más habitual es querer hacerlo todo perfecto desde el inicio, restringir demasiado y acabar comiendo por debajo de las necesidades reales", añade. Otro aspecto clave que el especialista destaca es la tendencia a reducir la salud metabólica únicamente a la alimentación, sin tener en cuenta otros factores determinantes. El nivel de masa muscular, la actividad física diaria y la calidad del descanso influyen directamente en la capacidad del organismo para gestionar la energía. En este sentido, el experto insiste en la importancia de combinar el entrenamiento de fuerza con el trabajo aeróbico como parte de una estrategia completa: "Uno de los fallos más habituales es centrarse solo en la dieta y olvidar el músculo, el sueño o el movimiento diario. Esta visión parcial limita los resultados incluso cuando la dieta es aparentemente correcta", señala Ducrós. Además, otro error frecuente es la obsesión por hacer todo de manera perfecta desde el primer día. Esta mentalidad suele generar ciclos de exigencia extrema seguidos de abandono, lo que dificulta cualquier progreso real.
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