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"Es una temeridad viajar sin vacunarse a determinados lugares; además, es fundamental mantener medidas higiénico-sanitarias, como el lavado frecuente de manos" | Collector
Cope Zaragoza

"Es una temeridad viajar sin vacunarse a determinados lugares; además, es fundamental mantener medidas higiénico-sanitarias, como el lavado frecuente de manos"

La creciente globalización y la popularización de los viajes de aventura han provocado que los turistas se decanten por destinos cada vez más exóticos y menos convencionales. Este cambio de tendencia, como explica la jefa del servicio de vacunación internacional de la Comunidad de Madrid, implica nuevos desafíos sanitarios. "Cada vez los viajeros van a sitios más exóticos o no tan turísticos, y entonces hay que estar preparado", señala la experta. La vacunación para viajes internacionales no es un pack estándar, sino un traje a medida para cada persona. "Dos personas pueden ir al mismo viaje y cada una necesitar vacunas diferentes", aclara la doctora. Antes de prescribir cualquier vacuna, se realiza una historia clínica completa, ya que la edad, las enfermedades crónicas o los tratamientos biológicos son determinantes para decidir qué vacunas son seguras y necesarias. Aunque la fiebre amarilla es una de las vacunas más conocidas, su obligatoriedad depende del Reglamento Sanitario Internacional y de los requisitos que cada país comunica anualmente a la Organización Mundial de la Salud. Las vacunas más frecuentes, además de la fiebre amarilla, son las que protegen contra enfermedades de transmisión por agua y alimentos, como la hepatitis A y la fiebre tifoidea. Ciertos destinos, como la peregrinación a La Meca, exigen vacunas específicas como la meningitis tetravalente. Viajar sin la preparación adecuada es considerado por los expertos como una temeridad. La prevención va más allá de las vacunas e incluye medidas higiénico-sanitarias fundamentales. Entre las recomendaciones se encuentran el frecuente lavado de manos, consumir siempre alimentos cocinados, beber agua embotellada y evitar los hielos, ya que pueden estar elaborados con agua no potable. Otro de los pilares de la prevención es la protección frente a los animales, como evitar el contacto con monos para prevenir mordeduras. La doctora advierte también sobre el peligro de la desinformación: "Quizás a veces la gente se informa en redes o cosas que no son fiables, [...] se meten en páginas que no son las oficiales, y eso entiendo que lleva a equivocaciones". En la sala de espera del centro de vacunación internacional se encuentran viajeros con destinos variados. Un turista que se dirige a Perú para recorrer Lima, Cuzco y la selva, recibe la recomendación de vacunarse contra la fiebre amarilla y la fiebre tifoidea. Otro viajero, con destino al Eje Cafetero de Colombia, se vacuna para las mismas enfermedades y la hepatitis A, además de recibir consejos sobre el uso constante de repelente de insectos. Dos viajeras con destino a Panamá salen de la consulta con recetas para las vacunas de la fiebre amarilla, la malaria (en pastillas) y la fiebre tifoidea. A pesar del agobio por la "mucha burocracia", han tomado nota de todas las indicaciones: beber agua embotellada, comer alimentos cocinados, evitar hielos y usar repelente, sobre todo al amanecer y al atardecer para prevenir las picaduras de mosquitos. Finalmente, si un viajero presenta síntomas extraños a su regreso, la recomendación es clara: acudir a un centro sanitario, preferiblemente a una unidad de medicina tropical. Es crucial informar al personal médico del viaje realizado, ya que "lo primero que hay que decir es que uno ha estado en ese país en concreto" para facilitar el diagnóstico de enfermedades que no son comunes en Europa.

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