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El que está considerado como el desarrollo urbanístico más importante de Santiago de Compostela para los próximos años está sorteando el primer obstáculo. El proyecto impulsado por la Xunta de Galicia en Mallou prevé la construcción de más de 3.600 viviendas —el 80% de ellas protegidas—, pero para ello necesita llevar a cabo una expropiación de terrenos en el lugar. Más de 100 vecinos de Mallou han recibido cartas y notificaciones para avisar de que sus terrenos están afectados por el plan. La principal queja se centra en la clasificación del suelo ya que la mayoría de las 1.500 parcelas afectadas constan como suelo rústico, que tiene un precio muy por debajo del suelo urbanizable, "están pagando o metro cuadrado a 3 ou 4 euros" explica Miguel, un vecino afectado. En la siguiente imagen vemos el proyecto en comparación con la situación actual. A la derecha vemos el barrio de Mallou tal y como está ahora mismo y a la izquierda el proyecto de urbanización que se planea para la zona. El sentir general es de malestar, no por el plan en sí, sino por el precio. Juan Manuel Granja, presidente de la Asociación de Vecinos Casa Agraria, confirma esta sensación: "A xente está un pouco perdida". Según Granja, la noticia les ha llegado de un día para otro con notificaciones que han generado preocupación e incertidumbre. A pesar del malestar por las formas y el precio, Granja insiste en que los vecinos no se oponen al proyecto. "A xente está moi ilusionada con ver un barrio novo e que medre a cidade", afirma. Aun así el presidente de la asociación cree que falta mucho diálogo y que es necesario explicar los detalles jurídicos y técnicos a los afectados. Ante esta situación, la asociación ha convocado a todos los afectados para informarles de las dos vías que tienen: La expropiación o la permuta. Granja ha anunciado que se organizarán reuniones la próxima semana para asesorar a los vecinos en la opción que hayan elegido. El caso más delicado, según reconoce el propio Juan Manuel Granja, es el de las tres viviendas que van a ser expropiadas. Aunque se les ofrecerá una solución habitacional, se trata de gente de toda la vida del barrio y perder sus hogares es algo doloroso. Dos de estas viviendas no están habitadas pero la tercera sí es una residencia habitual. Aprovechando el diálogo con las administraciones, la asociación de vecinos ha puesto sobre la mesa otras demandas para el barrio. Entre ellas, la necesidad de conectar el saneamiento en Rúa da Nogueira, crear un camino de servidumbre para diferenciar el "antiguo Mallou" de la nueva urbanización y destinar la finca dotacional que hay en el barrio a servicios para los vecinos como aparcamientos, zonas deportivas y de ocio. El proyecto se encuentra todavía en una fase inicial, según aclaró la conselleira de Vivenda, María Martínez Allegue. Una vez se apruebe definitivamente el plan se iniciará la fase de expropiación.
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