COPE
Enfrentarse a conversaciones triviales o 'small talks' en eventos sociales o laborales puede generar ansiedad. La experta en comunicación Belén Castellino ha abordado este reto en su intervención semanal en COPE Más Castellón, donde ha explicado que el miedo a improvisar y los pensamientos negativos a menudo nos bloquean. Castellino señala que la improvisación es una habilidad que usamos constantemente en la vida diaria, aunque a menudo "no nos damos cuenta". La clave para dominar esta habilidad, según la experta, no requiere de largos cursos ni técnicas complejas. Castellino asegura que dedicar solo 10 minutos al día a practicar la improvisación puede transformar por completo la manera en que nos comunicamos. "10 minutos por día de práctica de improvisación puede transformar tu comunicación totalmente", afirma, destacando que este breve lapso es suficiente para empezar a notar grandes cambios. Uno de los mayores obstáculos al conversar es el control excesivo y el temor a no parecer interesante, lo que lleva a muchas personas a callar. "¿Es interesante lo que digo? No, entonces me callo", ejemplifica Castellino sobre el diálogo interno que nos frena. Al entrenar la improvisación, se elimina ese control, lo que obliga a pensar con agilidad, conectar con las emociones y reducir el miedo al error para gestionar mejor las emociones. El método propuesto por Castellino es sencillo. Consiste en usar una palabra como disparador, por ejemplo, 'helado' al ver un cartel, y asociarla libremente con otras ideas: verano, playa, sabores, recuerdos. Este proceso de asociación libre de palabras es el primer paso para construir una narrativa y superar el bloqueo inicial. El siguiente paso es añadir una emoción a esas palabras para crear una pequeña historia improvisada. Siguiendo el ejemplo, uno podría pensar: "Cómo me gustaría que ya fuera a julio para estar de vacaciones, tomando un helado de fresa con mi hijo en la playa". Este ejercicio entrena la mente para que, en una situación real, pueda tomar un tema como disparador y asociarlo con experiencias y emociones propias para participar en la charla de forma natural. La práctica constante de esta técnica no solo ayuda a los más tímidos a hablar de sí mismos sin sentirse incómodos, sino que también agiliza la mente para que la vergüenza y el temor desaparezcan. Castellino subraya que este método es beneficioso incluso para niños y adolescentes, ya que les permite crecer con una sensación de seguridad y de éxito en su comunicación. La experta defiende que mejorar la forma en que nos comunicamos tiene un impacto profundo en el bienestar personal y colectivo. "Cambiar la comunicación hace también que seamos personas más felices y, por ende, sociedades más felices", reflexiona Castellino. Para quienes deseen profundizar más, la experta ofrece cursos y clases a través de su página web, belencastellino.com.
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