ABC
El llanto es el primer lenguaje emocional de la infancia. Antes de que existan las palabras, los niños comunican de esta forma su frustración, su tristeza, su cansancio o su necesidad de contacto. Aun siendo conscientes de esta información, estas escenas son muy incómodas para los padres, a quienes se les parte el alma ver a sus hijos llorar de forma desconsolada. Por eso, su primer impulso es decirles que se calmen y dejen de llorar. Una reacción comprensible y natural, pero errónea, según el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, quien en uno de sus vídeos indica cómo actuar ante estas situaciones. «Esto es lo que hago cuando veo a mis hijos llorar. Nunca les pido que dejen de llorar. Y esta... Ver Más
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