Vanguardia
Todos los días, sin importar edad ni estatus socioeconómico, la televisión, las redes sociales, los informativos, etc., te machacan y re machacan que la infausta idea de que el único camino para ser feliz es el triunfo arrollador, es la marca de zapatos, de ropa, de todo lo que brilla aunque no sea oro. Hay un programa que seguramente habrá usted visto en la tele, MasterChef. Ahí confluye todo lo que la agresividad puede hacer en el comportamiento de los participantes. Hay una agresividad laboral despreciable. Va desde el lenguaje que usan en este concurso culinario, ahí la ambición plena se sienta a sus anchas, pareciera que se empeñan en sacar lo peor de las personas.
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