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En el día a día de cualquier cocina, el almacenamiento de los alimentos es una tarea tan común como crucial. Sin embargo, pequeños errores en este proceso pueden hacer que la comida se eche a perder antes de tiempo. El reconocido chef Jordi Cruz, galardonado con varias estrellas Michelin, ha compartido a través de sus canales un consejo fundamental para la conservación de las patatas, uno de los ingredientes más versátiles y presentes en la gastronomía española, que podría cambiar por completo la forma en que organizamos nuestra despensa. El cocinero pone el foco en una práctica muy extendida: guardar las patatas y las cebollas en el mismo lugar. Este gesto, aparentemente inofensivo, es en realidad un error que acelera el deterioro de los tubérculos y puede, incluso, afectar a su seguridad para el consumo. La explicación científica es sencilla. Jordi Cruz detalla que la cebolla "emite un gas que se llama etileno". Este compuesto funciona como una hormona vegetal que acelera el proceso de maduración no solo en las propias cebollas, sino también en otros vegetales sensibles que se encuentren cerca, como es el caso de las patatas. El efecto es similar al que producen frutas como los plátanos o las manzanas. Cuando las patatas se exponen de forma continuada a este gas, su proceso de germinación se activa prematuramente. Es entonces cuando empiezan a aparecer los temidos brotes, una señal de que el tubérculo está produciendo solanina, una sustancia que en grandes cantidades resulta tóxica. "Es mejor siempre no consumir patata que haya germinado", advierte Cruz, aunque matiza que "hay que consumir muchas para que sean malas". Frente al efecto perjudicial de las cebollas, el chef presenta un aliado sorprendente: el ajo. Según explica, "el ajo contiene un compuesto que se llama alicina" además de otros compuestos azufrados. Estas sustancias tienen la propiedad de inhibir la germinación de las patatas, actuando como un conservante natural que prolonga su vida útil. Por lo tanto, almacenar los ajos junto a las patatas es una estrategia muy eficaz para mantenerlas en perfecto estado durante más tiempo. Este truco ayuda a prevenir la aparición de brotes y a conservar su textura y sabor originales, evitando el desperdicio alimentario. El consejo de Jordi Cruz va más allá de una simple separación y propone un método dinámico según el estado de las patatas. Si se da el caso de que una patata está algo verde, es decir, no ha madurado del todo, se puede usar el efecto de la cebolla a nuestro favor. "Si la patata está verde, la vamos a poner un poquito con las cebollas para acelerar su maduración", recomienda. No obstante, una vez que las patatas ya están en su punto justo para ser cocinadas, la regla cambia drásticamente. En ese momento es crucial separarlas de las cebollas y juntarlas con los ajos. "Cuando estén perfectas, cebollas lejos, y los ajos ahí cerquita, para que protejan nuestras patatas", concluye el chef. Este sencillo hábito de almacenamiento no solo optimiza la durabilidad de los alimentos, sino que también garantiza un consumo más seguro.
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