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En febrero de 2026 el SWOS , un equipo internacional compuesto por 93 profesionales de la ciencia, se embarcó en el rompehielos Polarstern del Instituto Alfred Wegener (AWI) de Alemania hacia el Mar de Weddell noroccidental con una misión : estudiar cómo era el flujo de agua y hielo de la plataforma de hielo Larsen para determinar su influencia en la circulación oceánica del planeta. Ni más ni menos. Sin embargo, una fuerte tormenta les obligó a buscar refugio cambiando el rumbo de la expedición. Lo que encontraron al desviarse fue una isla de roca sólida que no aparecía en los mapas. Hay una nueva isla en el mapa . La isla está en el noroeste del Mar de Weddell, en las proximidades de la isla Joinville, cerca de los Islotes Peligro , una zona que cumple lo que promete su nombre: tiene hielo denso parte del cual está escondido bajo la superficie y las condiciones de navegación son extremas. Sus dimensiones son de aproximadamente 130 metros de longitud, 50 de anchura y se eleva 16 metros sobre el nivel del mar, poco más o menos como el Polarstern, cuya eslora mide 118 metros. Pese a ser una isla con todas las de la ley, la isla no tenía nombre ni coordenadas ni aparecía en bases de datos cartográficas internacionales en la zona, vagamente definida como "una zona de peligro para la navegación", como explica Simon Dreutter , de la sección de Batimetría del AWI. Las escasas cartas que insinuaban su existencia ni siquiera la ubicaban bien (desviación de una milla náutica, unos 1,85 kilómetros). Aunque todavía no tiene nombre en el SCAR , sí que sabemos colocarla en el mapa. Por qué es importante . Desde el punto de vista geológico, este hallazgo evidencia que aunque estamos inmersos en plena exploración espacial, todavía hay rincones de nuestro planeta por descubrir. La cartografía mundial está incompleta y el Mar de Wedell precisamente es uno de los territorios con más candidatos para albergar sorpresas: tiene difícil acceso y escasa cobertura de datos, además los sistemas de interpolación que generan mapas batimétricos como el IBCSO pueden literalmente borrar objetos no registrados físicamente, como la propia entidad advierte . En pocas palabras, la isla puede haber permanecido invisible durante décadas simplemente porque ningún buque la había abordado disponiendo de las herramientas adecuadas. Su hallazgo es también reflejo del retroceso del hielo marino en la región desde 2017, atribuido al calentamiento de las aguas superficiales. La retirada del hielo ha hecho navegable una zona que antes era impenetrable, lo que pone sobre la mesa una pregunta: ¿estuvo la isla siempre ahí o ha emergido recientemente? Desde el punto de vista biológico, es un laboratorio virgen: su flora y fauna son completamente desconocidas, lo que constituye una magnífica oportunidad para entender la adaptación a ese entorno. En Xataka El misterio de la isla de Elliðaey: la historia de "la casa más aislada del mundo" en una remota isla de Islandia Contexto . El Mar de Weddell es una pieza clave de la circulación oceánica global. Allí es donde se forma el Agua del fondo antártico , una de las masas de agua más densas y frías del planeta. Esta masa de agua alimenta las corrientes de fondo de todos los océanos y regula el intercambio de calor y carbono a escala planetaria, según documenta la literatura oceanográfica . Alterar su dinámica, como está ocurriendo por el retroceso de la plataforma de Hielo Larsen, sus consecuencias se propagan a miles de kilómetros. La expedición SWOS se diseñó precisamente para cuantificar esos cambios y de momento lo que han descubierto es cuantísimo varía el grosor del hielo: hasta cuatro metros en la plataforma continental occidental, donde las mareas comprimen y deforman el hielo y apenas metro y medio al este, donde procede de los mantos de hielo de Ronne y Filchner, sometidos a menos presión. El agua del fondo antártico se forma en el Océano Antártico producto del enfriamiento del agua de la superficie en las polinias.Wikipedia Cómo la han descubierto . Esa tormenta que obligó al Polastern a buscar refugio al abrigo de la isla Joinville. Fue entonces cuando Simon Dreutter, detectó una anomalía en las cartas y subió al puente. Allí vio lo que parecía un iceberg inusualmente sucio. Como que era una roca. Al acercarse con precaución manteniendo siempre al menos 50 metros de agua bajo la quilla para minimizar el riesgo de chocar con huelo, el equipo confirmó que se trataba de una isla. El buque la rodeó a unos 150 metros de distancia y aprovechó para cartografiar tanto su lecho marino (con una ecosonda multihaz) como su orografía mediante un drone. Ya disponían del primer modelo de elevación de la isla. Qué va a pasar ahora . Una vez completado el proceso oficial de ponerle nombre, el equipo publicará las coordenadas de la isla y toda esa información se incorporará al International Bathymetric Chart of the Southern Ocean y a las cartas náuticas internacionales, de modo que su existencia ya no vuelva a pillar por sorpresa a nadie más. Como curiosidad, por tradición marítima quien descubre un accidente geográfico así tiene el privilegio de proponer el nombre en un proceso que puede durar meses. Más allá del nombre, la isla abre un abanico científico nuevo: las muestras de roca permitirán determinar su composición litológica y edad y los estudios biológicos servirán para ayudar a entender cómo responden los ecosistemas antárticos al cambio climático. En Xataka | Hace un siglo Dinamarca construyó una isla para defender su capital. Ahora está llena de turistas y se vende por diez millones En Xataka | China prepara una "isla flotante" pilotable para exploración marina: por lo que sea, resiste explosiones nucleares Portada | Alfred Wegener Institute / Christian Haas - La noticia Los mapas de la Antártida van a cambiar: acabamos de descubrir una nueva isla en una "zona de peligro" oceánica fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .
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