Diario de Noticias
Durante años levantaron, asearon, alimentaron y acompañaron a miles de personas mayores y a sus familias en uno de los trabajos más invisibles y precarizados. Lo hicieron además en jornadas maratonianas, con salarios indignos y bajo la presión extrema que dejó la pandemia en las residencias. Ahora, tras más de seis años de huelgas, movilizaciones y negociaciones fallidas, las trabajadoras del sector han logrado una reivindicación histórica: el primer convenio de residencias de Navarra.
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