Diario Financiero
Cuando Francisco Javier Errázuriz Talavera plantó 2.500 hectáreas en Marchigüe, en 1994, era casi el único proyecto vitivinícola de la zona. Hoy, 32 años después y a dos de la muerte del fundador, la viña que controla su familia prepara una importante inversión: US$ 16 millones para plantar 800 hectáreas adicionales entre 2026 y 2030. Lo hace en uno de los peores momentos de la industria chilena, con la mayoría de las viñas -y ellos incluidos- cerrando 2025 en rojo. “2026 va a ser un año azul”, adelanta el CEO y yerno de Fra Fra, Pablo Reyes.
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