la diaria
Preguntarse si es posible el verdadero encuentro íntimo en tiempos de ansiedad, protocolos y expectativas productivistas no es aspirar a una respuesta que dé solución al problema: es abrirse a la revelación de que las piezas tal vez no encajan, pero en esa falla vive el deseo. Decir que «no hay intimidad» no es afirmar que desapareció, sino que se volvió difícil de construir. Pero conviene precisar desde dónde se formula esta afirmación. No se trata de una observación moral ni de una crítica cultural general, sino de una lectura que surge de la práctica clínica psicoanalítica, de lo que se escucha una y otra vez en la experiencia con los pacientes: la dificultad no solo... Continuar leyendo...
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