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Maxi Iglesias inauguró la XIII edición de los Platino con un homenaje a la naturaleza y a los acentos sobre un espectacular escenario que era del suelo al cielo una pantalla inabarcable que se transformaba en una selva, en un río, en un planeta entero. Cualquier cosa que alguien pudiera imaginar y desde donde instantes después María Becerra puso a bailar a los más de mil invitados. Con todo ya en marcha, fue el turno de los presentadores Carlos Torres y Cayetana Guillén Cuervo, que defendieron el cine iberoamericano que representa a 700 millones de habitantes, esto es, 700 millones de posibles espectadores. «Este territorio es unidad y orgullo sin arrogancia. Porque cuando el audiovisual iberoamericano se une... se expande», gritaron exaltados antes de que todas las banderas de los países hispanohablantes más Brasil y Portugal los rodearan. Fue lo más político de un evento que llegó marcado por la marcha el viernes a primera hora de la mañana (última de la tarde en España) de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, tras asegurar que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, había amenazado con cerrar el hotel que acoge la gala por su presencia. Una salida de los representantes de Madrid, copatrocinadores de los Platino, que provocó después un comunicado de los hoteles Xcaret negando esas amenazas. Pero tanto en la alfombra roja como en la ceremonia la tensión política se dejó a un lado para celebrar la unión del cine en español. También, para poner punto y final a la temporada de premios. Una fiesta en la que arrasó la brasileña 'El agente secreto' en el apartado cinematográfico (mejor película, guion, dirección y actor protagonista para Wagner Moura); y la argentina 'El eternauta' en el apartado de televisión, con la estatuilla de mejor serie, creador y actor protagonista (para Ricardo Darín, que no acudió a la gala pese a que le dieron en 2016 el de Honor). Hubo tiempo para todo en los poco más de 100 minutos de gala. Incluyendo, por supuesto, una larguísima ovación a Guillermo Francella, premio Platino de Honor, que calificó el aplauso como «el mejor de los mimos». «Soy el resultado de muchos accidentes, de la gente con la que trabajé, de los que confiaron en mí, del público... y de quienes me acompañaron en lo íntimo, donde realmente se construye lo que uno es. La pasión no garantiza el éxito pero le da sentido al camino, y eso es fundamental», dijo, y recordó el impresionante discurso que Campanella le escribió para 'El secreto de sus ojos', ya saben, eso de que un tipo puede cambiar de pareja, de ciudad, hasta de Dios... pero no puede cambiar de pasión. «Mi pasión por la profesión hace que todo recupere el sentido. Me emociona el privilegio de ser actor y de vivir de lo que amamos. Esta distinción es una pausa para mirar hacia atrás y comprender que nunca se llega solo a los sitios. Más que los premios, lo que queda es lo que cada uno puso de sí mismo en cada paso». Hasta el discurso de Francella, la noche había salido cruzada para el audiovisual español. No había ganado ni una de las categorías de la primera hora, ni siquiera la que debía ser segura, la del mejor documental para 'Tardes de soledad', de Albert Serra . Se lo arrebató la brasileña de Petra Costa 'Apocalipse Nos Tropicos'. Una categoría en la que también estaban Isaki Lacuesta y Elena Molina con sus 'Flores para Antonio'. Hubo ahí un espejismo para los títulos patrios, ya que llegó el premio para 'La cena' como mejor comedia y para Blanca Soroa como mejor actriz por 'Los domingos'. Y hasta ahí. En ese momento empezó a arrasar Brasil. O, mejor dicho, 'El agente secreto': consagrada como mejor película, mejor director y guion para Kleber Mendonça Filho y actor protagonista para Wagner Moura. Dos detalles entre tanto premio mayor: que los Platino importan y mucho lo demostró Paulina Gaitán cuando se emocionó salvajemente al ser coronada como mejor actriz de miniserie por 'Las muertas'. También se notó en la tremenda ovación que provocó en la sala de prensa y en la platea el premio Platino a mejor película de animación para 'Olivia y las nubes', una película de República Dominicana. «Somos una industria muy pequeña y este galardón nos ayudará a crecer», dijo exultante el director Tomás Pichardo. Y una curiosidad: en la recién estrenada categoría de serie de mayor duración, esto es, mejores novelas, ganó la brasileña 'Belleza fatal' pese a que en la presentación hablaran de series mexicanas, venezolanas y colombianas, verdaderos referentes del género. Una categoría, por cierto, en la que había dos españolas, 'Sueños de libertad' y 'La promesa', que se fueron de vacío. Entre tanto, Brasil celebró su gloria en la fiesta del cine iberoamericano que recoge ya sus bártulos de los hoteles Xcaret de México con la mirada puesta en Madrid, donde se celebrará la gala de 2027.
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