INFORMACION
Hoy me concedo una tregua en mi habitual reflexión sobre educación. No porque me falten motivos —más bien al contrario—, sino porque la tensión acumulada ha alcanzado un punto difícilmente sostenible. La conselleria, institución llamada a proteger los derechos y necesidades del alumnado, parece haberse replegado sobre sí misma, adoptando decisiones erráticas y poco conciliadoras con quienes sostenemos el sistema desde su primera línea: los docentes.
Go to News Site