La Opinión de Murcia
Dicen que en el sur el pellizco es algo que trasciende lo físico; no se aprende en los libros, se siente en las entrañas. Es ese instante fugaz en el que el flamenco te conmueve o en el que una copla de carnaval te eriza la piel sin previo aviso. Yo he sentido ese pellizco estos días: me ha golpeado en la cara con la naturaleza salvaje y el olor a salitre de Cádiz, y me ha envuelto con la luz filtrada de un vino oloroso en Jerez. Así comienza mi fin de semana en el motor de un autobús, crónica de un viaje de ida y vuelta a la raíz.
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