La Opinión de Murcia
En la capilla del Monasterio de Santa Ana y Santa María Magdalena de las Clarisas, cada 19 de mes se reza por los 'Señores del agua'. Una tradición que viene de lejos y que Sor Rosario, una de las monjas más veteranas, recuerda que se instauró en agradecimiento a la ayuda que prestaron los regantes al convento en un momento determinado de máxima necesidad. Y el terremoto quiso que fueran nuevamente los agricultores, que cada mañana levantan el tablacho, los que obraran el 'milagro' de poner en pie el Monasterio de Clarisas. "No me lo podía creer cuando nos anunciaron, que casi 90.000 regantes de Alicante, Murcia y Almería, iban a subir un céntimo el precio del agua de riego para pagar el arreglo de nuestro convento. Lloré y miré al cielo. De nuevo, los 'Señores del agua', venían a salvarnos", cuenta la abadesa del monasterio, la Madre María Jesús.
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