Diario CÓRDOBA
Quince años después de la última visita de Benedicto XVI, para la Jornada Mundial de la Juventud de 2011, un Santo Padre llegará a España para un viaje apostólico de larga duración (del 6 al 12 de junio) que se presenta con una elevada dosis de compromiso social. El papa Francisco, en todo su pontificado, no pisó territorio español, en parte por las discrepancias con la Conferencia Episcopal Española (CEE), mientras que León XIV ha escogido el país como uno de los primeros destinos internacionales, en unos momentos en los que el Vaticano está en el centro de la geopolítica global. El viaje nace, en primer lugar, de la respuesta positiva del Vaticano a la petición de que el Papa intervenga en la conmemoración del centenario de la muerte de Antoni Gaudí, con la esperada bendición de la recientemente erigida Torre de Jesús, que ha convertido el templo de la Sagrada Família en el más alto de la cristiandad. Tanto la trascendencia de la obra como la devoción religiosa del famoso arquitecto fueron motivos suficientes para la programación de la visita, mientras se espera el desenlace del proceso de beatificación que se sigue en el Vaticano, después de que el arquitecto fuera elevado hace un año a la condición de «venerable siervo de Dios».
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