Diario CÓRDOBA
Donald Trump ha superado esta semana un primer pulso para moldear el Partido Republicano a su medida. Durante casi una década, su apoyo ha sido una de las armas más eficaces en las primarias conservadoras, pero ahora, ya de vuelta en la Casa Blanca, lo combina con represalias contra quienes no se han amoldado a su línea, han bloqueado sus planes o no le parecen suficientemente leales.
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