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Angelica, inmigrante colombiana en Huesca desvela la angustia de la regularización: " Casi no duermo" | Collector
Angelica, inmigrante colombiana en Huesca desvela la angustia de la regularización:
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Angelica, inmigrante colombiana en Huesca desvela la angustia de la regularización: " Casi no duermo"

El proceso de regularización de inmigrantes en España está marcado por una mezcla de emociones contrapuestas. Así lo vive María Angélica Pantoja, una mujer colombiana residente en Huesca desde hace un año y siete meses, que acaba de presentar su documentación. Al conocer la apertura del proceso, sintió una oleada de “alegría, angustia, pero sobre todo, querer integrarnos y poder resistir aquí, España”. Su testimonio refleja el sentir de muchas personas que buscan una oportunidad en el país, un camino lleno de esperanza pero también de una enorme tensión. La angustia, explica Pantoja, nace de la gran cantidad de requisitos exigidos. “Hay muchas personas que no logran completarlos”, lamenta. Uno de los principales escollos es la obtención de los antecedentes penales o policiales, ya que “hay muchas partes en donde no los están dando”, en referencia a las dificultades con las embajadas de sus países de origen. A esto se sumó un “tramite que colocaron a última hora”: la exigencia del certificado de vulnerabilidad, un documento que no estaba previsto inicialmente y que “ha sido difícil” de conseguir para muchos solicitantes. A pesar de la incertidumbre, María Angélica decidió seguir adelante. En la oficina de la Seguridad Social de Huesca, donde ingresó sus papeles, encontró un trato amable y orientador. “Es mentira que no están recibiendo toda la documentación”, aclara. El consejo que recibió de los funcionarios, y que extiende al resto de solicitantes, es asistir a la cita asignada sin falta. “No la pierdas, ni la canceles ni la pospongas”, insiste, ya que a mediados de junio será más complicado. Recomiendan presentar la solicitud aunque falte algún papel, como el certificado de vulnerabilidad, porque “después, si te llega a faltar un documento, te llaman a requerimiento y puedes llevarlos”. Tras presentar la solicitud, María Angélica ha recibido un resguardo que certifica el inicio del trámite, pero la calma no llega. La resolución puede tardar desde cuatro días a más de dos semanas. “Es algo contradictorio. Es estresante también, a pesar de que ya tienes la certeza de que ya ingresaste tu documentación”, confiesa. La ansiedad persiste: “Yo estoy angustiada, no duermo casi, pero es normal, yo creo que todos los seres humanos tenemos sensaciones y sentimientos”. Ahora, su objetivo inmediato es esperar el permiso de trabajo y el NIE para pagar las tasas y “buscar a ver un precontrato y para poder servir a la sociedad acá”. En medio de esta tensión, el apoyo de Cáritas Huesca ha sido fundamental. María Angélica participa en un taller prelaboral de la organización, un espacio que le ha proporcionado “una estabilidad emocional, que es lo más importante”. Describe a la entidad como “una familia” donde todos se acogen y se guían mutuamente. “Se hicieron muchas charlas, orientación, y cualquier duda que tienes, pues ahí están para ayudarnos”, afirma, destacando el papel de asesores, abogados y voluntarios. Mirando hacia el futuro, sus aspiraciones son claras. En un año, se ve “en mi propio piso, porque ahorita estoy en una habitación, más estable, no tendría estos sentimientos a flote”. Su meta es alcanzar la “estabilidad económica, que es lo que todos buscamos”, y poder finalmente “echar y a tratar de encajar en esta sociedad, que es muy bonita”. Un anhelo de normalidad que resume el objetivo final de un proceso tan complejo como vital.

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