El Periódico Extremadura
Hay una frase que se escucha cada vez más en la consulta, en la calle, en una comida familiar o al salir del trabajo: “No sé en qué se me va el tiempo”. Y lo cierto es que casi todos, en algún momento, hemos tenido esa sensación. Los años pasan demasiado deprisa. Los meses se encadenan sin darnos cuenta. Apenas estamos estrenando una estación cuando ya tenemos la siguiente encima. Sin embargo, en la infancia ocurría lo contrario: un verano parecía interminable, una tarde daba para todo y un curso escolar se hacía eterno.
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