El Periódico Extremadura
El Zani no se fue del todo. Cerró la persiana a finales de enero, sí, y Cáceres despidió entonces a Enrique Carrero con ese nudo en la garganta que dejan los bares cuando no son solo bares, sino parte de la rutina sentimental de una ciudad. Pero había algo en aquella despedida que sonaba a pausa más que a final. La plaza de Bruselas se quedó sin el ruido de la barra, sin el cañeo de media mañana, sin la Super Bock servida como contraseña doméstica, sin esa manera tan de Enrique de atender y de estar. Ahora, unos meses después, el Zani vuelve a abrir camino con nuevo responsable al frente y una promesa sencilla: cambiar lo justo para que todo siga reconociéndose.
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