LA NACIÓN
En una democracia, la autoridad no constituye un privilegio ornamental del poder, sino un deber constitucional indeclinable. Cuando el Estado renuncia a ejercerla, tolera el dominio criminal y relativiza el cumplimiento de la Constitución y la ley, no solo debilita el orden institucional: entrega la soberanía nacional a los violentos. La claudicación frente al crimen […]
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