El Plural
Votar es, para las mujeres andaluzas, un ejercicio de memoria y también un acto de dignidad. Este 17M, después de ocho años de gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla, la conclusión es tan evidente como demoledora: no queda ni una sola razón de peso para que una mujer siga confiando en un proyecto político que ha convertido su salud, su trabajo y hasta sus derechos en moneda de cambio. Bajo una imagen cuidadosamente diseñada de moderación, se esconde una realidad de negligencias sanitarias, precariedad laboral con rostro femenino y una sumisión ideológica a los postulados de la extrema derecha, que pone en riesgo décadas de conquistas. Andalucía necesita un cambio de rumbo urgente, y ese giro solo puede venir de la mano de María Jesús Montero y el Partido Socialista. Si hay un ámbito donde Moreno Bonilla ha cruzado todas las líneas rojas es en la sanidad pública. Lo ocurrido con los cribados de cáncer de mama representa uno de los episodios más graves y dolorosos de la historia reciente del sistema sanitario andaluz. El presidente llegó incluso a afirmar públicamente que no había fallecidas por los errores en los diagnósticos. Sus palabras no solo indignaron a profesionales y pacientes; también supusieron una humillación para familias enteras que han sufrido las consecuencias del colapso sanitario. El caso de Inmaculada González, la sevillana que murió después de recibir una carta del SAS asegurando que estaba sana cuando ya padecía cáncer, simboliza el fracaso de una gestión basada en negar la realidad mientras se multiplican las derivaciones y contratos con la sanidad privada. No son fallos aislados. Es un sistema tensionado hasta el límite mientras la Junta desviaba millones de euros hacia clínicas privadas en lugar de reforzar hospitales y centros de salud públicos. Las cifras son estremecedoras. Andalucía acumula miles de mujeres pendientes de consultas ginecológicas, pruebas diagnósticas o intervenciones quirúrgicas esenciales. En hospitales como el Materno Infantil de Málaga o el Virgen de las Nieves de Granada, los retrasos en ecografías fetales generan situaciones límite. Cuando una ecografía clave llega fuera de plazo, no solo se pone en riesgo la salud; también se vulnera el derecho de la mujer a decidir libremente sobre su embarazo. ¿También mienten estas mujeres, señor Moreno Bonilla? ¿Mienten los profesionales sanitarios que denuncian falta de especialistas, agendas desbordadas y un sistema al borde del agotamiento? La realidad es que las listas de espera se cuentan por miles mientras el Gobierno andaluz responde con propaganda, negacionismo y campañas de imagen. La crueldad administrativa alcanza niveles insoportables. Mujeres esperando años para una consulta ginecológica, más de 900 días para una reconstrucción mamaria tras una mastectomía o meses de demora para operaciones urgentes relacionadas con cánceres ginecológicos. Sin olvidar patologías como la endometriosis, que condenan a miles de mujeres a un limbo de meses y años de espera, dolor y desatención. Detrás de cada cifra hay miedo, angustia y vidas paralizadas. No se puede confiar en un presidente que prefiere rescatar el negocio privado antes que garantizar que...
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