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La llegada del fin de curso trae consigo uno de los momentos más desafiantes para los estudiantes: los exámenes finales y la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), anteriormente conocida como Selectividad. El psicólogo y formador Javier de Haro, con más de 15 años de experiencia, subraya que afrontar estas pruebas con éxito va más allá de simplemente estudiar. Según el experto, "esa preparación mental, esa preparación emocional también es tan importante e influye mucho como lo que hayan estudiado". Uno de los errores más comunes entre los estudiantes es recurrir a los atracones de último día. De Haro desaconseja firmemente esta práctica, explicando que, a medida que se acerca la fecha del examen, se tiende a "disminuir las horas de sueño y las horas de desconexión mental y ocio". Este hábito, advierte, "produce un efecto muy negativo" en el rendimiento. Para el psicólogo, preparar la mente implica comprender que "el descanso es algo sagrado". Por ello, uno de los factores principales es cuidar el sueño, ya que influye directamente en la gestión de la ansiedad, los bloqueos y la propia capacidad de aprender. Es fundamental que las horas de estudio sean de calidad, lo que requiere crear un entorno adecuado, como no tener el móvil cerca y mantener una rutina para ir a dormir. De Haro destaca la importancia de "ajustar expectativas", ya que es normal sentir nervios a medida que se acerca la fecha. Cuando esto ocurra, su consejo es no dejar de estudiar, sino cambiar a tareas más mecánicas. "Está demostrado que si intentamos hacer cosas automáticas, por ejemplo, hacer un esquema o repetir ejercicios, [...] de esa forma vas bajando esos mensajes negativos y ese nivel de ansiedad", explica. El segundo gran consejo es "estudiar comprendiendo" en lugar de solo memorizar. La clave, según el experto, es ser capaces de "poner ejemplos, relacionar una cosa con la otra y estudiar con nuestras palabras". Aunque hay datos técnicos que deben saberse de memoria, el resto del contenido debe manejarse como si se contara una historia, lo que previene los bloqueos que ocurren al olvidar una palabra exacta. La participación de la familia puede ser de gran ayuda al simular exámenes en casa, replicando las condiciones de duración y extensión de la PAU. Si no es posible, De Haro sugiere que los propios estudiantes se graben en audio o vídeo explicando el temario con sus propias palabras. Esta técnica es útil para "buscar herramientas para comprender" aquellos temas que resultan más difíciles. Además del contenido, la forma también es crucial. El psicólogo recuerda que aspectos como una buena caligrafía y evitar las faltas ortográficas son fundamentales, ya que "son factores que nos hacen restar puntos". Realizar simulacros con tiempo permite anticiparse y corregir estos detalles para mejorar la nota final. Finalmente, De Haro desmonta la idea de que los últimos días son para "empollar". Al contrario, deben dedicarse a un "repaso de calidad". Recomienda usar los esquemas elaborados y practicar "diciendo las cosas como si fuera una charla, más que memorizar". Este enfoque ayuda a que "ese aprendizaje sea mucho más inspirativo" y a llegar al día de la prueba con la mente más fresca. Estas estrategias no solo son válidas para los exámenes de la PAU, sino que constituyen herramientas útiles para afrontar otros retos a lo largo de la vida, como exposiciones orales o entrevistas de trabajo, donde la práctica y la preparación son igualmente determinantes para el éxito.
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