ABC
'La noche de Aimar' se estrenó en la parrilla de La Sexta el miércoles 29 de abril. Los primeros entrevistados fueron los actores José Sacristán y Juan Diego Botto. Este miércoles el listón ha seguido alto con las entrevistas a Iñaki Gabilondo y Belén Rueda. Pero el de Aimar Bretos no es solo un programa de entrevistas pausadas y reflexivas. 'La noche de Aimar' también tiene espacio para del debate. En la mesa de este miércoles se sentaron la periodista Thais Villas, la escritora Nativel Preciado, el filósofo David Pastor Vico y el sacerdote Jesús Sánchez Adalid. Los invitados han reflexionado sobre su profesión y la conversación ha generado muchas preguntas cotidianas sobre la vida eclesiástica. El sacerdote se ha encargado de ir respondiendo y desvelando aspectos poco conocidos de la vida de un cura. Sobre la declaración de la renta, Sánchez Adalid niega que sea pecado no marcar la casilla de la Iglesia, como bromeaba Vico: «Pertenece a la autonomía de la voluntad». Además, asegura que los curas realizan este trámite como el resto de la población. En su caso compagina su profesión de sacerdote con la de escritor. Respecto al salario que reciben, el sacerdote explica que en su diócesis está la «congrua sustentación». Lo que quiere decir que todos los curas cobran lo mismo, al igual que el obispo. Eso sí, en algunos casos pueden aumentar «si eres canónigo o das clases en algún instituto, porque tienes más gastos personales». Sánchez Adalid explica que los curas tienen un salario «muy pequeño, pero da para vivir». Y pone cifras exactas: «Si tenéis la curiosidad, os lo digo tranquilamente porque es bueno que se sepa, está en torno a 1.000 euros, 1.000, 1.100, 1.125». Este salario se encuentra muy próximo al sueldo más común en España, situado entre 1.100 y 1.200 euros al mes. La diferencia de los curas con todos los trabajadores que perciben estos salarios está en la vivienda. «Los sacerdotes tienen la casa parroquial. La inmensa mayoría no tienen que andar buscando (vivienda), que hoy día sería muy difícil porque se llevaría la mitad del sueldo», explica. Eso sí, el cura asegura que en la casa parroquial no viene incluida la limpieza ni la comida: «Se hace uno todo, como cualquier soltero, en este caso».
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