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De madre de acogida a estar embarazada: "En el momento de la infertilidad, pedía a Dios que no me dejara sin hijos. Ahora dividimos una mamá de tripa de una mamá de corazón" | Collector
De madre de acogida a estar embarazada:
Cope Zaragoza

De madre de acogida a estar embarazada: "En el momento de la infertilidad, pedía a Dios que no me dejara sin hijos. Ahora dividimos una mamá de tripa de una mamá de corazón"

Gloria de la Torre es madre de cuatro hijos: dos biológicos y dos de acogida. Casada con Álex, soñaban con ser padres. Tardaron años en conseguirlo. Se sometieron a un proceso de naprotecnología, una técnica para tratar la infertilidad de forma natural. “Pasaban los meses y no llegaba el bebé”, recuerda en 'Ecclesia, es Domingo' la joven. El matrimonio vivió un duelo por la imposibilidad de concebir. Aquello degeneró en una crisis con su marido. “Fue muy duro. Yo considero que tenía que pasar, que quizás ahora lo hubiéramos gestionado diferente, pero éramos muy jovencitos, nos acabamos de casar, era todo nuevo y fue una detrás de otra. Nos distanció, nos hizo muchísimo daño”, recalca. La vida de Gloria se desmoronó. “Decía, me muero”. En su trabajo tampoco encontró refugio. Cayó enferma. Fue en ese momento cuando el matrimonio decidió resetear y empezar de cero. “Es que dejamos de salir a tomarnos un vino. No viajábamos, no hacíamos nada. Era todo el bebé, el bebé, el bebé. El bebé que no llegaba”, ha explicado. Ese reset de pareja les llevó a buscar alternativas a la maternidad natural. Se plantearon la adopción, algo que no era ajeno en la familia de Gloria: “Yo he crecido con una familia muy cercana que había adoptado a una niña y al final era algo que siempre habíamos hablado”, ha relatado. Pero las puertas se cerraron pronto. Las administraciones cerraron el grifo de la adopción en España, ya que se abre cada siete años. Adoptar a un niño extranjero implicaba una burocracia de años y económicamente costosa. Fue entonces cuando surgió la posibilidad de ser padres de acogida. “En la adopción se rompe el lazo con la familia de origen y se comienza un lazo nuevo con esta familia adoptiva. En cambio, en la acogida, la tutela la tiene la administración. Tú lo que eres es una familia que se ofrece a cuidar de ese niño que no te pertenece. Siempre hay una familia de origen que está presente y se deja siempre la puerta abierta, aunque sea muy pequeña, a un retorno. O sea, que es algo temporal”, ha precisado la joven. Gloria y Álex se ofrecieron la acogida de dos hermanas de uno y dos años con carácter permanente, sin apenas posibilidad de retorno a la familia biológica. La experiencia fue única. “Les cambia el sentirse querido, el sentirse que pertenecen a una familia que les quiere, les apoya, al final es muy importante saber que vale, que en las residencias las educadoras hacen una labor espectacular, pero hay una para cada ocho o una para cada diez, no tienes una atención personalizada para ti con tu problema”, ha comentado. Para el matrimonio, fue una vivencia de casi dos años que les abrió el corazón a la generosidad: “Nos enseñó a vivir el presente, porque en la acogida nunca sabes lo que va a pasar, a disfrutar del día a día y no perderte en el futuro del más allá”. Nada hizo pensar a Gloria que las familias biológicas lucharan por recuperar a las dos niñas: “De primeras el shock fue súpergrande, fue durísimo de aceptar y de decir, ahora qué, después de todo lo luchado”, recuerda. Incluso las pequeñas llamaban a Gloria mamá. Dos meses antes de poner fin a la acogida, y con mucho dolor, Gloria las fue preparando para el adiós y allanando el camino hacia su familia de origen. “Para cualquier niño, un cambio brusco en su vida es súper difícil de gestionar. Yo me decía... ¿Cómo se lo explico? Se nos ocurrió crear su propio cuento en el que les contábamos su historia, desde su familia, llegar a una casa, pues toda la trayectoria hasta que vuelven con su familia de origen. Esto les ayudó mucho a entenderlo”, ha continuado explicando. Actualmente, el matrimonio mantiene relación con ambas. “Nos despedimos de ellas pensando que no nos íbamos a ver nunca más”. Ofreció a sus padres toda la colaboración y ayuda que necesitaran. Accedieron: “Yo siempre digo que no acogimos solo a las niñas, sino que acogimos a la familia entera. Que se vienen un fin de semana, se vienen. Que nos llamamos, nos llamamos. O sea, hemos creado una relación muy bonita en la que hay incluso coparentalidad”, ha asegurado. Lo que fue una sorpresa tremenda fue que, en medio del duelo por la próxima marcha de las hijas de acogida, Gloria se quedó embarazada de Juanito. “Supongo, que mi cuerpo se reguló y de repente nos encontramos con un positivo cuando no nos lo esperábamos. Y nos vimos con tres hijos en un año. Las niñas y Juanito. Fue una bomba para nuestro matrimonio”, cuenta. Poco después Gloria volvió a estar encinta de Martina. La relación entre sus dos hijos biológicos y de acogida, todavía hoy, es fraternal: “Son hermanos, no conciben no ser hermanos, son como nosotros decimos hermanos de corazón. Nosotros dividimos mucho lo que es una mamá de tripa, una mamá de corazón, un hermano de tripa y un hermano de corazón. Entonces para ellos, Juanito las ve como hermanas, entonces cuando vienen a casa son hermanas”, ha puntualizado. Para Gloria, sus hijos son dos milagros, fruto de la fe y haber puesto su destino en manos de Dios. “Nuestra fe ha ido en metamorfosis. Siempre ha estado ahí Dios, en el momento de la infertilidad yo le decía, por favor, no me puedes dejar sin hijos, por favor, pero fíjate cuando las niñas se van, justo antes, es como que nosotros sentimos que el Señor estaba ahí y que nos decía, coge mi mano que estoy contigo para acompañarte y es lo que a nosotros nos cambió nuestra manera de vivirla”, ha subrayado.

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