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Aurelio Rojas, cardiólogo: "Muchos estudios demuestran que saltarse comidas puede aumentar el cortisol y esto impacta directamente a tu corazón" | Collector
Aurelio Rojas, cardiólogo:
Cope Zaragoza

Aurelio Rojas, cardiólogo: "Muchos estudios demuestran que saltarse comidas puede aumentar el cortisol y esto impacta directamente a tu corazón"

El ayuno intermitente se ha consolidado como una de las tendencias de salud más populares de los últimos años. Sin embargo, a pesar de sus reconocidos beneficios en ciertos contextos, esta práctica podría no ser adecuada para todo el mundo, especialmente para aquellas personas que atraviesan períodos de estrés. Diversos estudios científicos alertan de que saltarse comidas de forma recurrente puede provocar un aumento rápido del cortisol, la conocida como hormona del estrés, un efecto que se magnifica si la persona ya sufre estrés en su día a día. El problema principal reside en que, al ayunar bajo un estado de estrés psicológico, se está añadiendo un factor de estrés metabólico adicional al cuerpo. La combinación de ambos puede tener consecuencias negativas para la salud. Como explican los expertos, "estás sumando dos tipos de estrés, el psicológico y el metabólico", lo que puede desencadenar una serie de efectos adversos en el organismo. Entre los síntomas más comunes derivados de esta sobrecarga de estrés se encuentran un aumento de la ansiedad, una disminución de los niveles de energía y un peor descanso nocturno. Además, esta situación puede llevar a un peor control de la glucemia en sangre, lo que impacta de forma "directa y negativamente en tu metabolismo y en tu corazón", señalan los especialistas. Por tanto, lejos de ser una práctica beneficiosa, el ayuno en estas condiciones puede perjudicar la salud metabólica y cardiovascular. Frente a esta situación, los expertos proponen una estrategia de alimentación más tradicional y regulada para las personas que sufren estrés. La recomendación principal es no saltarse el desayuno, una comida clave para empezar el día con energía y estabilizar los niveles de azúcar. Del mismo modo, se aconseja cenar pronto y ligero, idealmente unas dos horas antes de acostarse, para facilitar el descanso y no sobrecargar el sistema digestivo durante la noche. La elección de los alimentos es fundamental para gestionar el estrés. Se recomienda priorizar una dieta rica en proteína de calidad, como la que se encuentra en la carne, el pescado, los huevos y las legumbres. También es crucial incluir grasas saludables, presentes en el aceite de oliva, las nueces y el aguacate, así como una gran variedad de verduras por su alto contenido en fibra y micronutrientes. Este patrón alimenticio contribuye a estabilizar el azúcar en sangre, reduce los niveles de cortisol y, además, "favorece la pérdida de grasa visceral, la mala, sin añadir más estrés a tu cuerpo". En definitiva, la clave está en nutrir al organismo de forma consciente para que pueda gestionar mejor las situaciones de estrés, en lugar de someterlo a una presión adicional con prácticas como el ayuno. Por ello, los expertos concluyen con una reflexión clara: "si estás estresado, quizá no sea el momento de ayunar".

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