ABC
Podría hablarle a usted de los retrasos del AVE, que siguen ocurriendo. O contarle la aventura fronteriza que supone viajar a Málaga y enlazar después con el autobús-lanzadera: ese momento en que uno baja del tren con la mirada perdida y el café atravesado en el alma, mientras el conductor del autocar espera a los viajeros a los pies de la serranía, como Luis Candelas aguardaba con el trabuco a las diligencias. Pero no. Hoy quiero contarles sobre la verdadera derrota de Occidente: la gente que habla por el móvil en altavoz dentro del tren. Me ocurrió el otro día durante ese trayecto Málaga–Madrid. Bueno: Málaga, autobús, Antequera-Santa Ana, autobús, AVE, purgatorio y finalmente Madrid. Una señora situada en el... Ver Más
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