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España sigue rozando la victoria
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España sigue rozando la victoria

Hay veces en las que un segundo puesto sabe a poco. El equipo español de SailGP volvió a demostrar en Bermuda que es uno de los grandes equipos del circuito Rolex, pero también comprobó una vez más que derrotar a Australia sigue siendo el gran desafío pendiente de esta temporada. El equipo liderado por Diego Botín y Florian Trittel alcanzó su cuarta final consecutiva de la temporada. Cuatro de cuatro. Un dato que confirma la regularidad de España en el campeonato. Pero la victoria continúa resistiéndose. Después de los terceros puestos de Auckland y Sídney y el segundo de Río de Janeiro, Bermuda parecía el lugar ideal para romper el hechizo. Allí empezó hace dos temporadas el despegue definitivo de Los Gallos, con aquella victoria que les colocó definitivamente entre los mejores del mundo. Y durante buena parte del fin de semana volvió a dar la sensación de que podía repetirse la historia. España terminó la primera jornada empatada en cabeza empatada a puntos con Australia. Otra vez ellos dos. Los mismos que vienen marcando el ritmo del campeonato durante todo el año. La jornada decisiva confirmó esa superioridad. Españoles y australianos se repartieron las dos primeras mangas del domingo antes de que Alemania ganara la tercera. La primera prueba fue impecable. Botín apostó por salir por la parte alta del campo mientras la mayoría de la flota prefería el centro de la línea. La maniobra sorprendió a todos. El F50 español aceleró antes que nadie y se escapó desde el primer tramo. Navegó volando durante el cien por cien del recorrido y ni siquiera Australia pudo acercarse. La segunda manga fue muy distinta. Italia cerró el paso a España en la salida y obligó al F50 Victoria a frenar y reiniciar toda la maniobra cuando querían repetir por el mismo sitio. El equipo español partió último. Pero ahí apareció otra vez una de las grandes virtudes de este equipo: la capacidad de reacción. Sin arriesgar más de la cuenta y pensando ya en la final, España remontó hasta la novena plaza, suficiente para asegurar matemáticamente el pase. La tercera prueba apenas modificó el escenario. Alemania que se jugaba el puesto con ingleses, suecos y estadounidense se llevó la manga, Australia volvia a estar delante y España terminaba tercera confirmando que la final sería cosa de tres. Y allí, en la regata decisiva, reapareció el viejo duelo entre Tom Slingsby y Diego Botín. Australia y España navegaron prácticamente emparejadas durante el primer tramo mientras Alemania quedaba ligeramente descolgada. Pero Slingsby consiguió tomar la delantera en el primer paso de boya y a partir de ahí hizo exactamente lo que mejor sabe hacer Australia, y que no es otra cosa que controlar la regata y cubrir todos los movimientos del rival. Botín buscó alternativas, intentó separarse en un par de ocasiones y explorar el lado opuesto del campo, pero el F50 australiano tenía algo más de velocidad. Lo suficiente para cerrar otra victoria y confirmar que Australia sigue siendo este año la referencia del circuito. España vuelve a quedarse cerca. Muy cerca. Pero también vuelve a marcharse con la sensación de que la victoria terminará llegando si mantiene este nivel. Por lo pronto recupera su posición en la general entre los tres primeros, ya son terceros a un punto de Gran Bretaña, que es segunda y a once de Australia, firme líder. La próxima oportunidad será en New York City a finales de mayo. Allí, además, se espera el regreso de Nueva Zelanda tras varios eventos ausente por los daños sufridos en Auckland.

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