ABC
Y nos dieron las diez como homenaje a Sabina, el cantante y poeta al que le hubiese gustado ser torero. Con toda la noche encima arrastraron al último, que era el octavo de festejo que se alargó tres horas. No merecía ese final, como tampoco merecía ese principio, la corrida de Conde de Mayalde, de extraordinarias hechuras y buen juego, nobles y con fijeza, con ese cuello que se descolgaba desde que aparecían por chiqueros. Así se viene a Madrid, ganadero. A pesar de su interminable metraje, fue una corrida interesantísima, en la que Román cortó la única oreja de un estupendo toro. Cuando el reloj rondaba las nueve y media, David Galván abandonaba la enfermería para rematar su seria... Ver Más
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