ABC
Jacqueline Bisset es una de esas señoras del cine que lo han sido todo y para las que se quedan cortas las palabras. Además, las rechaza todas. Refuta haber sido un mito erótico, una leyenda de la gran o pequeña pantalla (Legión de Honor francesa, Globo de Oro incluidos), confiesa sentirse «aterrada» ante los muchos fans con los que se retrató durante más de una hora y media de 'photocall' en Zaragoza en el puente del 1 de mayo y pronuncia durante la entrevista frases que deberían ser célebres como que «una mujer nunca se siente suficiente». Ella tampoco. A sus 81 años, esta actriz británica (Weybridge, 1944) no se ha casado nunca, aunque ha tenido parejas de distintas nacionalidades de las que ha sabido siempre aprender. Coger la maestría de cada uno es lo que también hizo con directores de la talla de François Truffaut ('La noche americana'), John Huston ('Bajo el volcán'), George Cukor ('Ricas y famosas'), Roman Polanski ('Cul-de-sac') y Claude Chabrol ('La ceremonia'), entre otros. Saltó del cine de autor al histórico, también juega en la liga del celuloide independiente, en la que, según confiesa, ha conseguido sus interpretaciones más dignas, aunque no sean las más conocidas. Y le gustaría seguir encontrando retos para hacer aquello para lo que nació y que estalló a los 23 años: dar vida a personajes femeninos con profundidad y múltiples aristas. De Josefina Bonaparte a Anna Karenina pasando por Jackie Kennedy , sus papeles dan fe de lo que dice su boca: lo importante para ella es la historia, el texto, el guion, no el actor que le pinten al lado. Aunque los ha tenido icónicos: Steve McQueen ('Bullitt'), Paul Newman ('El juez de la horca'), Frank Sinatra ('El detective'), Anthony Quinn, Nick Nolte, Jean-Paul Belmondo y Marcello Mastroianni.... Con este último, interrumpe, esta actriz de ojos aguamarina se sintió absolutamente «intimidada». No habla italiano ni español, pero ha sido una 'rara avis' en el mundo de la actuación rodando tanto en Europa como en América, donde reside hace décadas. Hace una confesión sorprendente: «Veo tan talentoso a Timothée Chalamet como a Paul Newman». Tal vez respira por las raíces francesas compartidas con el protagonista de ' Marty Supreme'. De Los Ángeles ha cogido un avión vía Londres y al aterrizar en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas llega el pánico: han perdido su maleta y dentro tiene hasta la dirección y el nombre del hotel Palafox en Zaragoza, que no conoce y visita por primera vez. El horror muta en agradecimiento cuando un señor altruista –porque «así es España, es diferente, es increíble este lugar» al que llevaba muchos años sin venir– se vuelca en ayudarla en medio del «caos» sin dar síntomas de reconocer su bellísimo rostro. Al llegar por fin a la capital aragonesa para recoger el Dragón de Oro que concede el Festival Internacional de Zaragoza de Cine de Historia Saraqusta que dirige José Ángel Delgado, «encantado» con Bisset, da lecciones a cada paso: rechaza maquillaje y peluquería, se lo hace todo ella; tampoco quiere la comida hipercalórica, siempre viaja con su vaporera para comer sanísimo y defiende que es su arma para tener salud, ella que se dedicó durante años al cuidado de su madre enferma con esclerosis. Bisset es autónoma, se congracia; y quiere «sacar un ratito» para conocer la ciudad que la acoge por primera vez. Pero antes, uno a uno, tienen que pasar los entrevistadores. Se explaya, es de respuesta larga, indaga y quiere interrogar al interrogador. La habilidad de escucha se la dio su padre. Amable y muy cercana pero con el muro que aún preserva su disimulada timidez, solo detiene su maratoniana agenda para beber un sorbo de agua unos segundos. Se confiesa antiTrump, antiBrexit... Es una actriz histórica, una intérprete de época metida de lleno en temas del presente. Qué le pregunto yo a alguien como usted. ¿Qué no le han preguntado todavía hoy? Esa es una buena pregunta, pero no lo sé. No sé contestarla. Yo creo que la gente no me conoce suficiente, no se imagina realmente cómo soy. Este es su momento, tiene tiempo para reivindicar cómo es. No soy una persona de lujos. Soy una persona realmente muy activa y, por ejemplo, hoy me gusta vestir como una turista americana en España, realmente. Con mis zapatillas deportivas. Cómoda. Estoy haciendo todo el rato cosas, incluso no me cuesta nada ponerme a arreglar el tejado de mi casa. Soy muy práctica; no soy una mujer de lujos. No soy ese tipo de persona. Tampoco me gusta decepcionarme a mí misma. La gente tiene un concepto de estrella, como un aura de los actores que no se corresponde con lo que realmente soy yo. Soy mucho más práctica e individualista. También es verdad que la gente piensa que soy mucho más rica de lo que soy, pero independientemente del dinero, no me gusta el lujo. Mis amigos siempre me están repitiendo que podría tener asistentes y ayuda para todo, que me estoy estropeando a mí misma, pero yo rechazo eso: soy más pragmática que todo eso y ser independiente, por lo que he visto a mi alrededor, es lo más importante en la vida. Por eso venir para mí aquí fue realmente una pesadilla en la que no pude imponer mi independencia. Me planifiqué todo el viaje y luego me encontré con que en Madrid me habían perdido la maleta y es que el aeropuerto de Madrid es realmente un caos. Podría haber muerto allí y nadie se hubiera enterado. Por favor, cómo los gobernantes de España han dejado que el aeropuerto esté así, sin señales correctas ni nada... Lo único en lo que yo podía pensar era: '¿Qué coño hago si no encuentran mi maleta?'. Incluso había dejado dentro el papel con la dirección del hotel. Solo me apetecía llorar en ese momento. Si no hubiera sido por un señor superamable que me ayudó, hubiera sido todo un desastre. ¿Es usted consciente del mito que ha representado para millones de personas en todo el mundo? Un co mpañero de trabajo siempre repite que usted es su mito de juventud porque tiene los ojos más bonitos que jamás haya dado el cine. Y realmente ahora viéndolos de cerca, Dios, son como perderse en un océano... Yo tengo un amigo que también dice que soy la única persona que no soy consciente de quién soy yo. Y le respondo: '¿Pero... y qué? ¿Dónde nos lleva eso?'. No me siento un mito en absoluto. Y no quiero serlo. Quiero ser yo misma, y me gusta ser del presente, pero no me entra en la cabeza lo de ser un mito para otros. Mi parte artística está ahí, soy consciente de lo que he trabajado, pero mi vida es la vida actual que tengo y no quiero que despierte ninguno de esos sentimientos que usted menciona. Alguien como usted, que no quiere ser un mito para nadie, ¿cómo se siente en un festival como Saraqusta, cuando baja unas escaleras y le esperan cientos de personas para aplaudirla, darle una bienvenida calurosa y admirarla haciéndose fotos con usted? Aterrorizada, realmente. No me prodigo mucho en este tipo de eventos. Es extraño porque normalmente la gente se siente tan intimidada por ese aura que representa una actriz, te ven como muy alejada, y la paradoja es que te estás sintiendo muy sola porque la gente no se atreve a acercarse y conversar. Pero esto es España, y en España se acercó todo el mundo. Realmente a veces este tipo de eventos son horribles. No voy a muchos porque me siento ignorada realmente, me siento sola. No se atreve mucha gente a mantener contigo una conversación agradable y profundizar en las cosas. Pero este festival, este Dragón alado de Oro que usted tiene aquí apoyado sobre la mesa realmente es un gran reconocimiento a su trabajo y esos aplausos, esa veneración, también lo son... Lo es. Solo siento esto en España, realmente. Y eso que he trabajado también en México, pero en España es diferente, el calor de la gente... En serio, a mí me ocurre que cuando esas cosas suceden, esos reconocimientos, pienso también que no me siento suficiente para merecerlos. La pregunta sería trasladable a todos los humanos. ¿No se siente usted siempre como que no es suficiente? Es igualmente un sentimiento muy femenino. Es cierto que actuar es un trabajo, un buen trabajo, y para hacerlo se requieren diferentes cualidades. También es verdad que muchos actores están vendidos por la publicidad y otros que personalmente son maravillosos. Lo que yo quiero decir es que no en todos los casos que vemos a ese actor deslumbrante necesariamente acompaña con su persona y deslumbra en lo personal. Hablemos de actores, sí. Usted ha trabajado con actores de los 80 y 90. Pongamos Paul Newman, antes lo veíamos y nos parecía un tipo inalcanzable, y ahora parece haber menos distancia entre un actor como Timothée Chalamet y la gente de a pie. ¿Ha cambiado ese aura que usted mencionaba? No estoy de acuerdo con su comparación. Pienso que Timothée Chalamet es una persona muy talentosa. Paul Newman fue un actor muy talentoso también. Analizando a los dos, Paul Newman era muy tímido, Steve McQueen también, por poner otro ejemplo. Y Chalamet no lo sé, es tan joven, parece que tenga 11-12 años en realidad, pero es un gran actor, seguro de sí mismo. Gasta mucha energía en hacer bien su trabajo. Siento pena por él, porque todo el mundo habla de su novia tan popular. Lo conozco en persona y es muy amable, muy talentoso. Sobre lo de que los actores tengan o no mas distancia, a la hora de trabajar yo nunca los he encontrado muy arrogantes, que se sientan por encima de la gente común. La mayoría de los actores son muy tímidos. En todos los lugares. Generalmente los buenos son tímidos. No sé cuál es la razón que lo explique, pero sucede así. ¿Y entre directores, hay mucha diferencia entre la forma de trabajar con Sidney Lumet y los actuales? Creo que es el mismo sistema. No hay gran película sin un guion brillante, sin una buena historia. No hay diferencia entre la forma de trabajar de antes y la actual. Lo que sí condiciona y supone una gran diferencia creo que es la televisión y los ritmos que imprime. Proyectos que podrían ser películas. Como la televisión es más rápida, van para televisión y pierden calidad. ¿Qué película española es la última que ha visto y con quién le gustaría trabajar en España? No he visto ninguna recientemente. Pero a mí me da igual la nacionalidad, me interesan las buenas historias y si la hay no tengo problema en trabajar con nadie, no hablo español y no participo en producciones latinas por lo general. Hice películas en Italia y me doblaron. La posición de la boca entre el francés que yo hablo y el italiano se parecen, así que por ejemplo en la película con Marcello Mastroianni me dejaron actuar en francés y luego me doblaron con una italiana. Delante de Mastroianni recuerdo que fue todo muy intimidante. Al rodar, él me hablaba en italiano y yo respondía en francés. Y además yo me sentía frente a un superactor. «No hablo italiano, pero estoy hablando con Marcello Mastroianni», pensaba. Me sentí completamente idiota durante todo ese filme. Yo pensaba: «Quiero volver a América». Me escapé a mitad del rodaje porque me quería ir y no podía confesar a nadie lo mal que me sentía. Después fue una película muy interesante, pero cuando el mismo director me ofreció otro proyecto le dije que no. Me gustó mucho Italia, pero me fui a casa. No podía sostener mi propio cuerpo. ¿Cree que el cine es cruel con la mujer de edad? El mundo es cruel en general. Con todos, hombres y mujeres. Más en los países subdesarrollados, donde no tienen tantas cosas. Y no necesariamente es cruel solo con la mujer. En materia de género hemos pasado de un extremo a otro: antes el hombre era el jefe de la casa, el que mandaba y hacía y deshacía a su antojo, ahora están completamente restringidos dentro de su casa. Y eso se transmite a todo. No tiene nada que ver con la edad. Mirando hacia el futuro, ¿qué más quiere hacer? No lo sé. Proyectos como 'Lauren And Rose' (2022) y 'The Sleepy Time Gal' (2001), papeles de directores como Russell Brown y Christopher Münch, con los que me ha encantado trabajar y que se han convertido en buenos amigos. Me encantaría volver a trabajar con ellos. Es una alegría trabajar con directores que fluyen contigo. Rodar una película no siempre es agradable, como he mencionado antes, y con ellos fue un disfrute y un gran aprendizaje. Muchas veces, aunque actúes bien, no te consideran una persona creativa en un set de rodaje y también es cierto que las mujeres sufrimos más, acusamos más nuestras preocupaciones e inseguridades. Lo que me gustaría hacer es trabajar con amigos, porque en la vida tenemos una inmensidad de cosas, pero no tenemos verdaderas amistades.
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